Enfermedades Esporádicas:

La piel del pollo se ve verdosa cuando está magullada

Las contusiones en aves, las agrupamos bajo esta denominación, de todas aquellas lesiones o agresiones esporádicas que actúan sobre la superficie corporal de las aves, sin causar rupturas en la piel.

Su definición; es lesión o daño causado al golpear o comprimir una parte del cuerpo sin producir herida exterior. La piel de las aves, cuando es agredida, sufre la rotura de pequeños vasos, produciendo una serie de lesiones o amoratamientos.

La piel de las aves es distinta a la de los mamíferos. Su epidermis es más delgada, e incluye una capa exterior (estrato córneo) y otra interior (estrato germinativo).

Se desgarra fácilmente, pero sangra menos debido a un escaso aporte vascular. Las plumas constituyen la cualidad de la piel más distintiva entre aves y mamíferos.

La piel de las aves se divide en pterilas (áreas plumosas en la piel) y sin ellas (apterias), Lucas y Stettenheim, 1972, careciendo de glándulas sebáceas productoras de aceite y sudoríparas.

La piel de los mamiferos tienen dos tipos de glándulas sudoríparas: las ecrinas y las apocrinas. Las glándulas ecrinas están en casi todo el cuerpo y se abren directamente en la superficie de la piel. Las glándulas apocrinas se abren en los folículos pilosos, como en el cuero cabelludo, las axilas, la ingle y se dirigen a la superficie de la piel.

La glándula uropígea en las aves, segrega una sustancia cérea (aceitosa blanca) que sirve para el arreglo del plumaje. Las xantofilas (pigmentos procedentes de la dieta), se depositan en la epidermis, principalmente en el estrato córneo, y son responsables de la coloración de la piel. La cresta, barbillas, orejillas, las escamas de tarsos y pies, así como el pico, se consideran como unas estructuras accesorias de la piel.

Las contusiones se producen por agresiones momentáneas o por movimientos continuados durante un cierto tiempo. Los pollos vivos, siempre tienen alguna magulladura a medida que crecen. Parte de estos primeros moratones se curan y no se muestra en el esqueleto o contorno exterior del pollo.

Existen estudios de incidencia que señalan la localización de las lesiones, correspondiendo mayoritariamente a:

  • A la pechuga con el 38 %.

  • A las alas con un 32 %.

  • A los muslos con un 3 %.

  • A las patas con un 17 %.

  • A las patas y muslos con un 10 %.

La operación de perseguir y agarrar a las aves presenta un alto riesgo de causarles lesiones. El avicultor debería ser muy cuidadoso en este aspecto, pues las manipulaciones de control, pesaje y sujeción de los pollos suelen causar lesiones de esta naturaleza.

No existen tratamientos curativos porque llegan a desaparecer de forma espontánea. Para evitar este tipo de lesiones se extremarán las precauciones al manipular o pasar entre las aves.

Acumulación de sangre debido a un aumento en la viscosidad

Lesión de hematoma en pata

Los hematomas:

La definición de un hematoma (del griego haimato, “sangre” más ōma, “tumor”) es la acumulación de sangre causada por una hemorragia interna (rotura de vasos capilares, sin que la sangre llegue a la superficie corporal) que aparece generalmente como respuesta corporal, resultado de un golpe.

Una contusión o una magulladura es lo normal que les pasen a nuestras gallinas, bien al subir a los aseladeros, peleas de jerarquía, en las articulaciones tibio-tarsiana (tibia y peroné y el pie), histeria o estrés al dañarse por aglomeración de las aves o volando con las estructuras del gallinero o patios.

A diferencia de las simples hemorragias, en los hematomas se observan daños de las células del epitelio y de los vasos, pero no hay ruptura y extravasación (escape de sangre, linfa u otro líquido).

En los casos los hematomas en pechuga se deben a golpes y compresión, por amontonamiento de las mismas aves, durante una recogida poco cuidadosa, por eso debemos utilizar este artilugio, muy practico (ver foto) y no dañino para nuestras aves.

La edad, el peso y el sexo de las aves también influye, los gallos son más beligerantes o agresivos que las gallinas, que se rigen por el sistema muy de ellas, como son los picotazos para la jerarquía. Los más afectados son los pollos más pesados, o de engorde que criemos.

Los hematomas en la parte distal de los muslos se deben a su excesiva compresión, al trasladar demasiados pollos en cada mano o golpes contra los bebederos o comederos del gallinero, mientras que los que afectan al dorso y a la punta de las alas, se producen al introducir las aves en las cajas de transporte, o soltarlos con brusquedad, así cuando aletean para subirse a los aseladeros o zonas elevadas.

Estos hematomas son ya visibles, sólo unos segundos después de producirse la contusión, se hacen más aparentes por el color púrpura con tintes verdosos a las 36 horas, verdosos a las 48 horas, de color casi normal a los 3 días y normal a partir de 96 horas.

Los hematomas más frecuentes a este nivel se dan en la articulación tibio-tarsiana.

Las magulladuras:

Son lesiones menos definidas y extensas, las más frecuentes son los arañazos en el dorso o a la altura de la articulación coxofemoral (relaciona el hueso coxal con el fémur); si son recientes (color rojo brillante), son achacables a un mal manejo de los operarios y/o cajas de transporte en mal estado.

Se ha comprobado que en los pollos embalados en cajas durante mucho tiempo, aumenta la incidencia de arañazos, lo que no ocurre durante el transporte.

Fracturas de huesecillos:

La rotura de pequeños huesos (fúrcula, coracoides, escápula, entre otros) también aumenta cuando la intensidad de la corriente (sacrificio), que recibe el pollo es elevada.

Los huesos astillados producen hemorragias en la cara interna de los músculos de la pechuga, y son un problema.

Hemorragias en pechuga y muslos:

Aumentan en el aturdimiento eléctrico de alta intensidad, por la ruptura de los vasos sanguíneos; ésta también puede producirse después, por un desplumado excesivamente fuerte o al ser afectada la musculatura por los huesos fracturados. Las hemorragias en las alas y en el músculo pectoral profundo se asocian además a un sangrado insuficiente; al estar abultados los vasos por un exceso de sangre residual, se rompen más fácilmente en el desplumado.

Las dislocaciones y fracturas:

Se producen en los huesos largos, debido a golpes, amontonamientos en la recogida, transportar demasiados pollos en cada caja. En este caso aparecen hemorragias visibles, lo que no ocurrirá si la dislocación o fractura se produce después del sacrificio del pollo, puesto que la circulación sanguínea ya se ha interrumpido.

Lógicamente la fragilidad ósea, necrosis de cabeza de fémur, et., aumentan la incidencia de estos problemas, por lo que hay que tratar con especial cuidado a las polladas afectadas en su carga y descarga. La necrosis de cabeza de fémur (degeneración, e incluso desprendimiento de la cabeza articular) es una de las condiciones anormales más frecuentes. 

Aunque se describió inicialmente como lesión típica de la reovirosis, hoy se considera más una consecuencia de la mala absorción que de una acción patógena específica.

Es observable en polladas aparentemente sanas y de excelentes crecimientos, pero que en matadero muestran un alto nivel de dislocaciones y/o roturas de la parte proximal del fémur, que producen hemorragias subcutáneas y musculares, y que generalmente han ocurrido durante la recogida y posteriores manipulaciones de los pollos.

Coloraciones anormales de la canal:

Son más típicas las canales congestivas, propias de aves que estaban sufriendo un proceso febril en el momento del sacrificio. Las altas temperaturas durante los últimos días de cebo o en el transporte y espera, también pueden provocar el enrojecimiento de la piel, pero en mucho menor grado.

Se debe a la vaso dilatación periférica que provoca el calor. Las coloraciones azuladas aparecen en ayunos muy largos por transportes a larga distancia, y sobre todo en condiciones de frío.

Estas canales se desangran muy mal, debido a la intensa vaso constricción; la carne se vuelve más oscura y consistente, reteniendo demasiada agua debido a un insuficiente descenso del pH a causa del agotamiento de las reservas de glucógeno muscular.

Las pechugas pálidas y exudativas pueden aparecer en pollos que han sufrido un fuerte estrés a corto plazo, ya sea por manipulación incorrecta de las aves o por condiciones de alta temperatura ambiental.

Gancho de captura de aves

Manera de coger una gallina

Como coger una gallina

Este utensilio gancho de captura de aves, es muy útil para coger a nuestras gallinas sin producirlas ningun daño. El miedo del ave es un estado afectivo negativo y debe evitarse tanto como sea posible. Las acción entre humanos y animales pueden predecir futuras relaciones entre ellos. (Hemsworth y Coleman, 2011).

El miedo de las aves puede ser causado por varios factores, como son la presencia de humanos durante el proceso de captura, ruidos fuertes, y movimientos rápidos repentinos (Nicol y Scott, 1990; Escoba, 2000; Campo y col. 2005).

La mayoría de las veces los moratones se atribuyen a los métodos y equipos utilizados en la captura, carga y descarga. El mero hecho de atrapa las aves por las alas, llevar demasiados en una mano o manejar los, es una consecuencia de los hematomas.

En los equipos de almacenado, ladrillos, bloques de hormigón, clavos salientes, et., son causantes de estos moratones o heridas, por eso debemos tener cuidado, en que este todo en perfecto orden en nuestros gallineros.

La falta de interacción entre humanos y pollos de engorde, (no es lo mismo con nuestras gallinas que las limpiamos, alimentamos, cuidamos y nos ven siempre), significa que es probable que tengan miedo de los humanos durante el atrapado.

Gancho de captura de aves, de compra en la red

Gancho de captura de aves artesanal

Bibliográfica:

MERCK & CO. (1995). Manual Merck de Veterinaria . Rahway, N. J., EEUU.

BUXADÉ, P. (1987). La gallina ponedora . Ed. Mundiprensa. Madrid.

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ZARZUELO, E. (1982). Vademécum de la patología infecciosa de las aves domésticas . Ed. Aedos, Barcelona.

CASTELLÓ, F y CASTELLÓ, J. A. (1960). El nuevo arte de criar gallinas. Ed. Aedos, Barcelona.

OROZCO, F. (1989). Razas de gallinas españolas. Ed. Mundiprensa. Madrid.

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LOHMANN ANIMAL HEAFTH (2012)

 

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