Muda del ala, selección gallinas

Guía para establecer el orden de caida de las plumas en el ala de una gallina.
Fases de la muda en las doce semanas que normalmente suele durar.

 

 

Todo el mundo sabe, que las aves anualmente cambian el plumaje, como cambian el pelo los animales que lo tienen. Esto, que constituye un acto fisiológico, mejor efectuado cuando mayor sea la salud y el vigor de las aves.

 

Es algo, que en Avicultura merece ser tenido en cuenta, porque del estado de la muda en una gallina y del momento en que empieza, así como de la rapidez o de la lentitud con que lo va haciendo, se pueden deducir varias cosas, de interés y excepcional-mente prácticas.


 

Conocido es que las gallinas más ponedoras empiezan a mudar muy tarde (en el hemisferio norte en octubre o noviembre y en el del sur en abril o en mayo), y que su muda es rápida, en tanto las malas ponedoras empiezan a mudar a final de primavera o el verano y suele durar de diez a doce semanas.

 

Esto es ya cosa sabida, pero lo que no suele serlo, es la apreciación del estado de la muda en la gallina que se tiene a la vista o en la mano, según el mes en que se la mira y el examen de la muda, en las alas, ya pueden deducirse algunas cosas interesantes, vamos a interpretarlo e intentar comprender-lo de la mejor manera posible.

 

La muda se inicia en las plumas de la parte alta de la cabeza y en las más altas del cuello, así como en alguna que otra del cuerpo, y seguidamente empieza en las alas y cola, generalizándose después en todo el cuerpo y entrando el ave en lo que llamamos, la plena muda.

 

Si bien la caída de las primeras plumitas de la cabeza y del cuello ya nos indican que la muda empieza, las observaciones que se ponen aquí como guía práctica, deben hacerse en las plumas de las alas, en ello vamos a fijar principalmente nuestra atención, empezando por recordar que, dichas plumas, son de dos clases, unas llamadas rémiges o remeras primarias, y otras llamadas rémiges o remeras secundarias.

 

Las remeras o rémiges primeras, van implantadas sobre el dedo o falange larga de la mano y son las que más impulsan y sostienen el vuelo de las aves, y las rémiges secundarias, sobre el cúbito y el radio.

 

En lo que en las aves representa el dedo pulgar hay unas cuantas plumas llamadas bastardas que alguna misión deben tener en el vuelo, y las demás plumas del ala son las cobijas internas y externas del vuelo, pero no tienen influencia en el mismo.

 

Las gallinas tienen veinticinco plumas en cada una de las alas, y de ellas, diez son rémiges primarias, catorce son secundarias y una es pluma central, que separa las dos categorías.

 

En la cola el número de plumas caudales se puede decir que varía en cada raza, siendo los gallos de las razas mediterráneas o meridionales los que más tienen.

 

Las réctrices están en número fijo tanto en gallos como en gallinas y son catorce, siete por cada lado. Cuando la muda se inicia en las alas, se inicia también en la cola, siendo las primeras plumas que se desprenden los dos caudales centrales en los gallos, y después las réctrices laterales, tanto en el gallo como en la gallina (que carece de caudales y de caireles o plumas lloronas, que en los gallos cuelgan o penden lateralmente en la región de la silla o dorsal posterior).

 

Fijándonos en la caída de las plumas de las alas, por ser las que mejor como guía nos dan para determinar el estado de la muda en el ave, que tenemos a la vista, hay que observar el orden que ésta sigue en la ilustraciones siguientes.

 

Empiezan por caer las rémiges, secundarias números. 11, 12, 13 y 14;

 

luego caen las dos rémiges números 10, y después, por orden y casi al mismo tiempo, una primaria y una secundaria por el orden 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9 y 1.

 

Cuando cae la secundaria número 1, cae también la pluma central.

 

Debe tenerse presente que nunca cae una pluma, si la contigua nueva no está ya a la mitad de su crecimiento. Sin esto, sabiamente dispuesto por la Naturaleza, quedarían espacios muy amplios en el ala y el ave no pudiendo volar.

 

Al decir esto, agregaremos que, si bien el medio habitual de locomoción en las gallinas, no es el del vuelo, porque por tantísimas generaciones de vivir en domesticidad, casi lo han perdido, en cambio cuando vivieron en estado selvático volaron como las demás aves, y así siguen volando las que todavía lo están en las selvas asiáticas y oceánicas, como hasta, entre las razas domésticas, las hay muy voladoras, como la Castellana, y en todas, el vuelo corto constituye siempre un auxiliar en sus movimientos o en sus impulsos.

 

Desde la caída de las primeras plumas, hasta la salida de las últimas, transcurre un período más o menos largo, según los estados fisiológico y patológico del animal, período, que está relacionado con su vigor.

 

De ahí que, dependiendo en gran parte la producción, de dicho estado, ambas cosas pueden relacionarse.

 

Dicho período, normalmente no alcanza más de doce semanas o sea, de tres meses y en las gallinas, semana por semana, se observa la caída de las plumas en la forma y orden que se señalan en los gráficos demostrativos, que ya los estableció el profesor Rice, primer Vicepresidente para América de la Asociación Mundial de Avicultura Científica, publicado en el Boletín de la Universidad norteamericana de Cornell (Ithaca, N. Y.).

 

Entenderemos, sin embargo, que en cada gallina esa caída de plumas es distinta, en cuanto al momento en que tiene lugar, y por lo tanto, la muda dura más o menos tiempo, el orden de su caída, es fijo y siempre es el mismo.

 

Conocido, o por lo menos, recordado todo esto como preámbulo, veamos ya ha ver en que puede consistir la guía que la muda nos da en la apreciación del valor del ave por su producción, es decir, para seleccionarla en tal sentido, cuando no se hizo el registro de su postura.

 

 

En primer lugar cabe recordar aquí cosas ya muy conocidas o no, tales como las siguientes:

 

 

1 ª Que las gallinas en las que la muda de plumas del cuerpo las deja muy desplumadas durante varias semanas, son las que menos ponen.

 

2 ª Que las gallinas muy ponedoras siguen dando huevos, en tanto mudan las plumas primarias y sólo dejan de poner unas pocas semanas durante la plena muda, en tanto las malas apenas iniciada la muda dejan de poner.

 

3 ª Que las mejores gallinas son aquellas que cuando dejan de poner han cambiado ya el 20 % de sus plumas, tanto de las alas y cola, como las del cuerpo.

 

4 ª Que es algo muy importante para tenerlo en cuenta, el hecho de que, estando ya en muda las alas y la cola, la gallina siga dando huevos, cosa que va acompañada a su calidad de buena ponedora.

 

 

Tomando pie en el porcentaje ( % ) de plumas mudadas en las alas,

se han podido sentarse las siguientes conclusiones:

 

 

1 º Que en gallinas que no, llegaron a dar en el año más de 100 huevos, cuando dejaron de poner, o no habían perdido ninguna pluma de las alas o todo lo más habían perdido el 6 % de las mismas, es decir, entre las dos alas (que tienen 50 plumas) sólo tres.

 

2 º Que en gallinas que dieron de 101 a 140 huevos, al cesar la postura habían perdido de un 2 a un 4 % de plumas, o sea una o dos de las alas.

 

3 º Que en las que dieron de 141 a 120 huevos, la postura cesó cuando habían perdido del 4 a 21 % de sus plumas, correspondiendo de 7 a 10 entre las dos alas.

 

4 º Que en gallinas, ya superiores, que llegaron a dar más de 220 huevos en el año, no dejaron de poner hasta que habían perdido el 28 al 37 % de sus plumas, de las que corresponden 14 a 18 o 19 en las dos alas.

 

Si bien la temperatura, el régimen alimenticio y la época del año influyen considerablemente en la muda, de todos modos se ha podido observar que las gallinas que tardan en comenzar la muda, cambian todo el plumaje más rápidamente y, por lo tanto, como siguen poniendo más tiempo, natural es que den más huevos que las que empezaron a mudar pronto,

 

En cambio, las gallinas de muda tardía (octubre o noviembre) no dan huevos en estos meses.

 

En el Boletín de la Sección de Avicultura de la Universidad de Cornell estamos hablando de 1940, se publico el resultado de las anotaciones sobre este último tema, en tres grupos de gallinas;

 

 

Mes en que empezaron la muda y promedio de huevos cosechados en el año por gallina.

 

MESES
Agosto   
Septiembre Octubre     
Noviembre
Huevos en el año
 197  177 206
222


Mes en que terminaron la muda.


MESES Agosto   
Septiembre Octubre      Noviembre
Huevos en el año  123 175 205 232

 

Guía para establecer el orden de caida de las plumas en nuestras gallinas, en las 12 Semanas.

1ª Semana en la muda del ala de una gallina.
1ª Semana todas completas.
2ª Semana en la muda del ala de una gallina.
2ª Semana.
3ª Semana en la muda del ala de una gallina.
3ª Semana.

4ª Semana en la muda del ala de una gallina.
4ª Semana.
5ª Semana en la muda del ala de una gallina.
5ª Semana.
6ª Semana en la muda del ala de una gallina.
6ª Semana.

7ª Semana en la muda del ala de una gallina.
7ª Semana.
8ª Semana en la muda del ala de una gallina.
8ª Semana.
9ª Semana en la muda del ala de una gallina.
9ª Semana.

10ª Semana en la muda del ala de una gallina.
10ª Semana.
11ª Semana en la muda del ala de una gallina.
11ª Semana.
12ª Semana en la muda del ala de una gallina.
12ª Semana.

 

Estas observaciones de las láminas, son verdaderamente importantes porque ratifica la realidad de lo mencionado anteriormente, y hay que fijarse en ellas para ver bien el proceso de la pluma que muda.

 

En cuanto al crecimiento de las plumas nuevas puede decirse que, desde que la nueva pluma apunta hasta que ha alcanzado su desarrollo completo, es decir, hasta que ya no crece más, transcurren unas seis semanas, siendo esto igual en todas las gallinas, tanto en las buenas ponedoras como en las malas y tanto en la duración total del crecimiento de la pluma, como en el ritmo o marcha del crecimiento de la misma.

 

Ahora bien; si al considerar la duración de la muda en una gallina partimos de la base del tiempo que transcurre desde que cae la primera pluma, hasta el momento en que la última pluma nueva nacida deja de crecer, no cabe en esto la derivación de conclusiones prácticas, en relación con su postura de huevos.

 

Pero si en vez de ver la cosa bajo este prisma, admitimos;  por período de muda aquel en que por efecto de la misma la gallina deja de dar huevos, ya entonces la cosa es distinta y caben conclusiones muy importantes en el orden industrial y práctico.

 

Así considerada la cosa no cabe duda de que cuanto menor es el tiempo que la gallina ha estado sin dar huevos, mayor número de éstos da en el año, y esto lo ha comprobado el profesor James Rice pudiendo establecer el siguiente resultado:

  • 1 º Gallinas que no llegaron a dar 100 huevos (entendiendo-se siempre en el primer año de postura) estuvieron un promedio de 125 días sin dar huevos por efecto de la muda.
  • 2 ° En las que dieron de 101 a 140 huevos en los tres grupos que se formaron, los promedios de paro de la postura fueron de 103, de 110 y 137 días.
  • 3 ° En las que dieron de 141 a 180 huevos los promedios de paro fueron de 75, de 86 y de 100 días.
  • 4 º En las que dieron de 181 a 220, los promedios fueron de 68 a 87 días.
  • 5 º En las que dieron más de 220 huevos el promedio de días en que no dieron huevos resultaron ser de 55 a 61 días..

 

 ¿ A qué conclusiones conducen todas estas observaciones?...

 

 Vamos a exponer las conclusiones que nos atrevemos a formular:

 

 1 º Que el avicultor que no ha practicado el registro de la postura durante la muda, puede en ella, tener un elemento para practicar una selección que le permite desprenderse de las malas y quedarse para el siguiente año con las buenas y desde luego, con las mejores.

 

2 º Que gallinas que mudaron prematuramente, y que en agosto ya la terminaron, siempre y cuando sean de raza seleccionada (esto ha de entenderse siempre), son gallinas que, a contarse de su primer huevo, en los doce meses siguientes, debieron dar de 120 a 130 y si esto es en agosto cuando empiezan la muda, debieron dar de 190 a 200 huevos, por lo tanto, entre las unas y las otras hay diferencia.

 

En este punto y en lo que sigue, los aficionados o avicultores que no seáis de Europa tendréis que substituir los meses a los que me refiero, por aquellos que corresponden al hemisferio austral, en el que julio corresponde a nuestro mes de enero.

 

3 º Que si la muda se inicia o se termina en septiembre, octubre o en noviembre, las gallinas podrán darse, por tanto como mejores, siendo superiores a las de octubre, las que empiecen a mudar o que terminen la postura en noviembre y las de octubre superiores a las de septiembre.

 

4 º Que al llegarse al mes de diciembre, hay que conservar, de preferencia, las gallinas que, por efecto de la muda estuvieron menos días sin poner, no sólo porque ello indica que la pasaron muy rápidamente, sí no porque también es una cualidad de las altas ponedoras, la de seguir dando huevos durante la muda, suspendiéndola únicamente durante un mes y medio o dos meses, todo lo más.

 

5 º Que para conocer el estado de la muda en un animal, basta con el examen de sus alas, y compararlo con alguna de las fases de la muda representadas en los gráficos, deduciendo de ello el tiempo que aun les queda para terminar la muda (de la muda normal de doce semanas), y en consecuencia, los huevos que de aquella gallina se pueden esperar.

 

6 º Que hay intensa relación entre el retraso con que una gallina empieza a mudar y el tiempo que emplea en terminarla, con el número de huevos que da en los doce meses de postura y más adelante, con su puesta anual.

 

7 º Que todo lo que comentamos, se refiere a gallinas que mudan en estado normal, esto es, sanas y vigorosas, pero no a gallinas débiles, a las que se resientan de una mala crianza, o las que estuvieron pobremente alimentadas, y sobre todo, las que están enfermas o lo estuvieron poco antes de iniciarse el período normal de la muda, porque en ellas ésta puede manifestarse diferentemente aunque siempre sea fijo el orden de desprendimiento de las plumas.

 

8 º Que para que concuerden estas conclusiones con la realidad, no debe haberse recurrido a ninguno de los sistemas a que puede recurrir el avicultor para anticipar o retrasar la muda, tales como el suministro de materias muy nitrogenadas (proteínas), en el primer caso, y poco nitrogenadas en el segundo. (Mucho o poco grano; mucha o poca materia de origen animal; mucha o poca verdura, et.)

 

9 º Que la reclusión de las gallinas en gallinero de reducidas dimensiones, o su tenencia en grandes parques o en plena libertad, tiene también gran influencia en que la muda se anticipe o se retrase, pasándola más rápida y normalmente las gallinas que gozan de plena libertad en el campo que aquellas que se tiene en absoluta reclusión.

 

Observar cuantas cosas se ha podido deducirse de la muda en las gallinas, tema del que bien poco suele tratarse en los libros de Avicultura, que, sin embargo, yo creo que es un tema de mucha importancia y en la que deben parar siempre todos los buenos avicultores o aficionados, porque les puede guiar en la práctica de la selección en el orden huevero y práctico, cuando no se ha practicado el registro de la postura.

 

Llegando a este punto, espero que os haya servido y sirva, toda esta información de la cual hay poca documentación y que para mí a sido un placer compartirla con tod@s.

 

Ahora debemos ejercer el derecho en nuestras gallinas, las que no pagan lo que comen, deshacernos de ellas y de conservar para el siguiente año aquellas que mostrándose por su muda, como buenas ponedoras, debemos guardarlas, como en oro en paño.

 

 

Gallinas Cluecas o Lluecas
 

 

 

Quieres compartir, o comentar en tus redes sociales.