Ojo de la Gallina Castellana negra

El sentido visual de la gallina:

El sentido visual de las aves y de la gallina, en general, disfruta de una vista excelente, siendo más perfecto y complicado que en los mamíferos. El comportamiento de la mayoría de ellas y, en el caso que nos atañe, nuestras gallinas, se basa en informaciones visuales, tanto para la alimentación, estar alerta, reconocimiento visual para identificar a los miembros del otro sexo o a sus enemigos.

Los globos oculares de la gallina se caracterizan por ser de gran tamaño, y en la mayoría de las aves quedan situados lateralmente; por ello, el campo visual abarca de 280 a 360º, lo que le permite ver casi todo el contorno.

En numerosas aves la vista no es más aguda que la del hombre. Esto es debido a que un ojo muy pequeño no puede contener tantas células fotosensibles como el humano. La creencia en la buena agudeza visual que poseen está plenamente justificada en las aves de mayor tamaño. Algunas rapaces nocturnas son capaces de detectar detalles hasta ocho veces mejor que los del hombre.

Los ojos de las aves también son capaces de tomar una “instantánea” de gran angular en un campo visual, que nosotros necesitaríamos recorrer lentamente con los nuestros. Esta capacidad la necesitan nuestras gallinas, por la rapidez con que puede aparecer un peligro o para poder huir.

Las especies que se alimentan de granos y semillas son frecuentemente víctimas de las aves de rapiña; necesitan el mayor campo visual posible y sus ojos se encuentran a los lados de la cabeza. Las aves, con solo un pequeño campo visual binocular, aprecian las distancias moviendo la cabeza para obtener diferentes vistas del objeto.

Seguramente esto explica los movimientos de la cabeza de aves como las gallinas o palomas. Sin embargo, resulta más fácil detectar objetos en movimiento con la cabeza quieta y muchas aves son capaces de mantener la cabeza en posición fija a pesar del movimiento del cuerpo.

El ojo de la gallina o gallo tiene una característica especial que lo distingue del de los mamíferos. De hecho, en el conjunto de la retina del pollo se encuentra en un plano que está muy cerca de la superficie de la retina, mientras que en los mamíferos normalmente el área de enfoque coincide con la superficie focal situada en la proximidad de la zona central de la retina.

Por lo tanto, los mamíferos poseen un punto fuerte de la agudeza visual, pero las habilidades visuales fuera de esta región son relativamente pobres. En el pollo, en cambio, gracias a la situación anatómica de la retina, se asegura una visión buena y uniforme en gran parte de la superficie de la retina. 

Pasemos a definir de qué partes está compuesto el ojo de la gallina.

Globo ocular: que en las aves es siempre voluminoso. Además, salvo algunas aves opresoras de hábitos nocturnos, prevalece la forma de globo discoidal (forma de disco), con evidente predominio del diámetro ecuatorial sobre el axial o eje óptico.

El globo ocular en la gallina tiene una forma esférica y parece algo aplanada en los polos, representada por la región más saliente, que es la córnea, y en la parte posterior, desde el punto que emerge el nervio óptico. El eje óptico se considera que pasa por estos dos puntos.

No se han podido establecer, sin embargo, relaciones entre el tamaño o forma de los globos oculares con las capacidades visuales de las especies, ni tampoco en cuanto a la posición (más o menos lateral) de los ojos en la cabeza. Todas las aves que poseen los ojos en posición aparentemente frontal son de visión panorámica y no binocular.

Ojo de la gallina Castellana negra

Ojo de Gallina Castellana negra y cara

Paredes interiores del ojo de la gallina:

Las paredes interiores del ojo de la gallina están compuestas por tres membranas: la esclerótica, la úvea y el coroides.

  • La esclerótica: Es una lámina fibrosa blanquecina resistente, a menudo reforzada por cartílago o hueso, que cubre la superficie del globo ocular. La esclerótica es de gran consistencia y está circundada por un anillo óseo de huesecillos escleróticos de refuerzo que le da rigidez, en la parte posterior, llamado anillo escleral; por delante continúa con la córnea, transparente, con un radio menor de curvatura que la esclerótica. 
  • La úvea: es la membrana intermedia del globo ocular, también conocida como membrana vascular. Consta de tres estructuras: el iris, el cuerpo ciliar y el coroides, formando una capa pigmentada. El nombre proviene de la úvea por el hecho de que esta membrana, cuando está aislada del exterior, se ve como una uva. 
  • La coroides: está intensamente pigmentada y rica en vasos sanguíneos. El efecto de ojos rojos en las fotografías es debido a la reflexión de la luz sobre el coroides. Aparece de color rojo debido a los vasos sanguíneos en la úvea. La función de la coroides es evitar el rebote incontrolado de la luz dentro del ojo.

Cuerpo ciliar: Es el asiento del músculo ciliar, que está implicado con su contracción en las variaciones de la forma de la lente (enfoque o desenfoque) de la gallina. El músculo del cuerpo ciliar en las aves es de fibras estriadas, y se divide en dos componentes: los músculos corneales anterior y posterior intervienen independientemente en los procesos de acomodación, el primero modificando la curvatura de la córnea y el segundo la del cristalino. No existe tapetum lucidum (la capa de color azulado) de un ojo de ternero, con la retina recubriéndola. El iris es de color marrón amarillento.

El cuerpo ciliar produce un líquido dentro del ojo, siendo esencial para el correcto funcionamiento del globo ocular, llamado el humor acuoso; es un líquido incoloro que se encuentra en la cámara anterior del ojo. Sirve para nutrir y oxigenar las estructuras del globo ocular que no tienen aporte sanguíneo, como la córnea y el cristalino.

El iris: constituye un diafragma, colocado detrás de la córnea y enfrente de la lente del cristalino. Está atravesado en el centro por la pupila, abertura cuyo ancho puede ser cambiado por la intervención de contraer o dilatar la pupila de los músculos.

El iris tiene varios colores, desde el amarillo claro al marrón negro, dependiendo de la especie o variedad.

Estructuralmente, está compuesto por dos componentes de diferente origen, que están estrechamente integrados el uno con el otro, ya que tienen el papel principal en la caracterización del color de los ojos, debido a que los pigmentos se pueden distribuir en la cara frontal y trasera; distribuidos en el contexto del estroma (la trama que, en un tejido, sostiene las células), también pueden estar presentes los melanocitos que rodean los vasos sanguíneos.

La superficie del iris se deriva del coroides y se compone de un endotelio, a menudo pigmentado, que subyace a un estroma con células de pigmento, vasos sanguíneos y las células de las fibras circulares del músculo del esfínter (el músculo dilatador del iris).

Los carotenoides se encuentran en diferentes departamentos del ojo, visibles en el iris, donde se combinan con el rojo de los capilares sanguíneos para dar la tonalidad. La xantofila se encontró en los ojos de 27 especies de aves silvestres y en el iris de las aves de corral, pero no en la paloma. De hecho, en el pollo, la alteración en la dieta de carotenoides muestra como si estuvieran suplentes en esos iris, compuestos en gran parte de la xantofila.

Los carotenoides se encuentran en los cromatóforos (son células con pigmentos en su interior que reflejan la luz) y, en combinación con rojo generalizado, dan lugar a la tonalidad del ojo. Los carotenoides no son visibles en los ojos de los pollitos recién nacidos, donde el color del ojo solo se expresa plenamente por el aumento de las hormonas sexuales antes del plazo de crecimiento del ave.

Visión de la gallina:

Globos oculares gallina, sección horizontal de los dos ojos a través de un plano que incluye la fóvea

Visión binocular

La retina: Es un fino tejido de la parte posterior del ojo que recoge la imagen. Hay unos receptores de luz que convierten la imagen proyectada en estímulos nerviosos; cuanto más juntos están estos receptores, más pequeños son los “píxeles” de la imagen. Claro está, cuántos más receptores hay en esa área, mejor, y con esa cantidad de receptores se realizan las condiciones ópticas óptimas.

La retina, provista de conos y bastones, presenta una fóvea central integrada casi de forma exclusiva por conos. Lo que le confiere una agudeza visual 8 veces superior a la humana. La retina es muy rica en células fotorreceptoras, lo que hace suponer que la visión es excelente.

Existe un 100 % de la adecuación de fibras en los nervios ópticos, por lo que no se aprecia reflejo pupilar en las aves. 

En el ojo humano, la parte central de la retina (fóvea) tiene unos 150 mil o 200 mil receptores de luz. La fóvea de una rapaz, con un tamaño parecido, tiene un millón y medio de células receptoras, un incremento muy importante. Tanta cantidad de receptores necesita mucho aporte sanguíneo y la anatomía del ojo humano no podría soportar tanta densidad de receptores.

A este efecto, estas aves poseen un tejido llamado pecten, una estructura vascular en forma de peine, que se ancla en la retina y la pared del ojo y se proyecta hacia el interior. Además de la función “alimenticia”, tiene otras funciones que favorecen la gran resolución de imagen de estos animales.

Es más fácil ver el pecten que averiguar la densidad de conos; se puede afirmar que las aves con el pecten más desarrollado tienen mejor visión. 

El pecten o peine ocular: es la estructura más característica del fondo de ojo ocular en aves. Se trata de un cuerpo vascular que emerge de la retina contigua a la salida del cuerpo vítreo. En torno a la lámina basal que lo conforma se dispone un manto vascular de arteriolas que terminan formando una amplia red capilar.

Esta membrana vascular pigmentada situada en el fondo del ojo a nivel de la entrada del nervio óptico, flotando en el humor vítreo, desempeña funciones muy importantes (trófica, órgano del sentido de la presión, regulación de la temperatura). Las arteriolas proceden de la arteriola del pecten, rama terminal de la arteria oftálmica temporal.

Este pécten es de formas diferentes en especies aviares: forma cónica en el kiwi, en aspa, en el avestruz.

La cámara posterior (humor vítreo) contiene una estructura típica, el pecten o peine. Se cree que el pecten nutre a la retina y controla el pH del humor vítreo. Está presente en todas las aves y algunos reptiles. En el ojo de vertebrados, los vasos sanguíneos se disponen en frente de la retina, oscureciendo parcialmente la imagen. El pecten ayuda a resolver este problema, elevando los vasos sanguíneos alejándose de la retina, lo que permite la visión extremadamente aguda de las aves, como en el caso de las rapaces diurnas. Se cree que la pigmentación del pecten protege los vasos sanguíneos contra los daños de la luz ultravioleta.

La fóvea: En la retina se identifica esta área, donde la agudeza visual es mayor por una mayor concentración de receptores. En las aves le crecen, por lo general, dos fóveas, una principal y la otra temporal.

La fóvea principal se utiliza en condiciones normales en la zona central de la retina; tiene una alta concentración de conos para la visión diurna. La fóvea principal está colocada en el polo ocular posterior y prácticamente se corresponde con el eje óptico. 

La fóvea temporal también está equipada con un gran número de células sensoriales; se coloca en la región posterodorsal de la retina. Esta fóvea es alcanzada por los rayos de luz cuando los ojos tienden a converger durante el vuelo, por lo que los campos visuales se solapan en parte. 

Lo que permite la visión estereoscópica, es decir, esto genera una diferencia entre ambas imágenes llamada disparidad binocular, generando la imagen tridimensional; para que esta visión sea correcta, es necesario que el cerebro y los ojos funcionen adecuadamente. Pero esto supone una gran trascendencia, incluso cuando el pollo tiene que definir visualmente el área donde está la comida.

Visión monocular

Zona ciega

Membrana nictitante:

Ojo humano, perdida de la membrana nictitante

Membrana nictitante en un gallo

Finalmente, como complemento de esta maravillosa organización, la naturaleza ha provisto a las aves, además de los dos párpados, de otro, situado en el ángulo interno del ojo, que puede cubrir la córnea a modo de una cortina y preservar la vista de una luz bastante intensa. También se la denomina pálpebra tertia o tercer párpado.

La membrana nictitante del latín (nictus = noche, nictare = parpadear) es un transparente o translúcido tercer párpado; a diferencia de los párpados superior e inferior, la membrana nictitante se mueve horizontalmente a través del globo ocular.

En las (gallináceas) nuestras gallinas, el movimiento es inferior de abajo a arriba y, en su acicalamiento, fijaros que la cierra completamente para que las plumas no le dañen la córnea. La gallina solo pierde la visión por la noche, durante el sueño, que es cuando cierra completamente los párpados.

En la parte interna y central, un cartílago de longitud, forma y grosor variable según la especie lo hace, dándole así mayor rigidez. Sobre sus caras se localiza un número considerable de células seromucoides (suero) de tipo tubuloalveolar (con más de un conducto secretor); son las glándulas lagrimales accesorias.

El tercer párpado se desliza sobre el ojo cuando el globo ocular se retrae, mediante la acción de los músculos intrínsecos y el músculo retractor. Su movimiento se efectúa lentamente por estimulación de la córnea producida por agentes irritantes.

Su función es principalmente proteger el globo ocular y ayudar en la limpieza para la protección y poder humedecerlo, manteniendo visibilidad. El grosor de la membrana es variable, de aproximadamente 1 mm; tiene forma de abanico y su longitud varía según la especie.

El epitelio superficial es de tipo estratificado, formado por dos o tres capas de células basales planas, tanto hacia el lado bulbar como al palpebral (párpado). La porción basal contiene un número considerable de células de Goblet.

  • La estructura del estroma superficial está compuesta por tejido conjuntivo poco laxo, fibras no densas de colágeno, fibroblastos y melanocitos.
  • El estroma central está constituido por tejido conjuntivo y colágeno densos, además de pequeños vasos sanguíneos.

Ocupa casi por completo la órbita, tiene forma ovalada por la tensión que genera el anillo escleral, a diferencia de los mamíferos. Es un pliegue de la conjuntiva; se encuentra en muchos animales. Situado en general en una posición ventral y media, en los mamíferos, asume una forma T.

Esta es retráctil y se puede extender en dirección horizontal y cubrir la córnea, no bloqueando completamente la vista, ya que es translúcida. Parpadeo con frecuencia, y muy rápidamente, casi imperceptiblemente. Cualquier estímulo al globo ocular (por ejemplo, un soplo de aire) dará lugar a la respuesta refleja de la membrana nictitante. El párpado inferior es mayor y más móvil. El tercer párpado tiene el borde libre poco flexible.

En nuestros animales domésticos es una buena observación local, para determinar el estado general de los ojos y el sistema cardiovascular.

Nosotros, los humanos, la membrana nictitante es de un color rosa. En un nexo en común con las aves, es posible que los primeros mamíferos contaran con esta membrana porque les era útil para proteger sus ojos. Con el tiempo, el ser humano fue perdiéndolo o atrofiándolo, ya que no le era útil; pero aún queda un pequeño repliegue localizado en la esquina interna del ojo. En la actualidad no se le conoce función alguna; es por ello que se le considera un órgano vestigial, y hemos perdido las funciones originales.

Aparato lacrimal: Lo constituyen dos formaciones glandulares adosadas a la cara posterior del globo ocular y los correspondientes conductos secretores de drenaje.

La glándula lacrimal, relativamente pequeña y alargada, se sitúa dorsalmente al ángulo lateral del ojo, intercalada entre la fascia orbitaria y el músculo recto lateral.

Su conducto excretor arranca del extremo dorsal del cuerpo glandular, describe un trayecto arciforme sobre el origen del músculo recto dorsal y termina en varios conductillos que terminan en el saco conjuntival del párpado inferior.

La glándula de la membrana nictitante de las aves suele estar más desarrollada que la lacrimal. Se adapta a la superficie rostro ventral de la esclerótica, entre esta y el músculo oblicuo ventral. Tiene una secreción seromucosa.

El conducto excretor emerge por el extremo rostral de la glándula y la membrana nictitante. Esta membrana es la encargada de distribuir la secreción formada por esta glándula.  El producto secretado presenta, además, un alto contenido de anticuerpos, y se encuentra más desarrollado en aves voladoras, a fin de evitar la desecación del ojo durante el vuelo.

Ojo gallina Castellana

Partes del ojo de la Gallina

El ojo de las aves respira gracias a una proteína:

El estudio, publicado en Journal of Biological Chemistry, afirma que la globina E no se ha encontrado en ningún otro animal, aunque los pavos y los peces cebra presentan genes similares a los responsables de expresarla en los pollos.

En los mamíferos también existen proteínas respiratorias, como la mioglobina, que pueden potenciar el aporte de oxígeno a determinados tejidos.

Captar información visual y enviarla al cerebro es una tarea compleja que requiere una gran cantidad de energía. Especialmente en las aves, cuyos ojos contienen una gran retina y funcionan con una tasa metabólica muy elevada.

Para hacerla funcionar, necesitan un considerable aporte de oxígeno. Sin embargo, sus órganos visuales no presentan capilares de ningún tipo, lo cual descarta la posibilidad de que les llegue a través de la sangre, como ocurre en los mamíferos.

En su lugar, la encargada de realizar el transporte de combustible parece ser una proteína llamada globina E, que han detectado en gran cantidad en los ojos de los pollos.

Según la bióloga Miriam Blank, de la Universidad de Hamburgo (Alemania) y su equipo, solo está presente en estos órganos, especialmente en los fotorreceptores. Teniendo en cuenta que fija muy bien el oxígeno, los investigadores consideran que podría ser la encargada de suministrar a las mitocondrias, las centrales de energía de las células.

Noticia publicada en Libertad Digital (España)

Zona de Fuga

 

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