Esqueleto de la Gallina, nombres de sus partes

Esqueleto de la gallina:

Es la locomoción aquella función por la que los animales se mueven y cambian de sitio o de postura. En los mamíferos son sus órganos los huesos y los músculos que están debidamente unidos por los ligamentos y tendones. En las aves hay otro factor muy importante de la locomoción, y son sus plumas. De ello se deduce, que para estudiar esa función debe procederse al de los huesos, los músculos y el plumaje, que en su conjunto, determinan las formas del animal.

Vamos a dedicar esta sección al estudio de los primeros, que juntos constituyen a su vez el armazón sobre el que se establecen las aves. El hueso es un cuerpo duro de naturaleza calcárea y fosfórica con sales de magnesia y gelatina, cuya misión es la de soportar los músculos y dar sostén y movimiento a diversas partes del cuerpo del animal.

En las aves el hueso presentan ciertas particularidades que conviene tener en cuenta. Macizo al nacer el animal, se vuelve fistuloso osea hueco, cuando aquél avanza en su edad, y cómo recibe en su seno muchos de los conductos aéreos, el aire se infiltra, por decirlo así, en todo su organismo. Se debe esta particularidad a que la médula que contienen es muy rica en sangre y siendo la reabsorción gradualmente deja su cavidad vacía.

El conjunto de huesos que constituye el esqueleto del ave, que se ve perfectamente en la lamina de abajo, se divide en;

  • Cabeza.

  • Tronco.

  • Extremidades, miembros locomotores (torácicos y pelvianos).

Esqueleto de la cabeza:

La cabeza se divide a su vez en cráneo (cápsula craneana que contiene el encéfalo) y la cara con dos o tres huesos (Maxilar inferior, inter maxilar y maxilar superior), bien ahora describiremos dichas zonas.

Capsula Craneana:

Esta constituida solamente por la porción situada detrás de las orbitas, por lo que nuestras gallinas domesticas tienen un cráneo muy pequeño y tenemos que tener en cuenta que su cavidad es más reducida aún de lo que aparenta, cuando la observamos desde el exterior, ya que en estos huesos existen espacios aéreos relativamente grandes.

En la parte superior del cráneo se encuentra el frontal y el parietal (18), la parte posterior esta cerrada por el occipital (19), provisto de un agujero del mismo nombre, que comunica el encéfalo y la médula espinal. Lateralmente se hallan los temporales y parte inferior el esfenoides y por ultimo el etmoides situado en la parte anterior (17).

Antes de pasar adelante, es conveniente saber que en algunas especies como, por ejemplo, en el Gallus cristatus patavinus (raza Padua), los grandes huesos del cráneo en su parte superior se presentan pro-eminentes, formando una verdadera joroba, sobre la que viene implantado el moño característico de esta raza.

 

Secciones longitudinales del cráneo vistas lateralmente. A. Gallo polaco. B. Gallo Cochin Charles Darwin 1868

Huesos de la cara:

Son los que alojan las partes iniciales de los aparatos digestivo y respiratorio, así como los ojos. El gran tamaño de esta porción cefálica llama la atención incluso en aves que tienen un pico relativamente corto como nuestras gallinas domesticas, la desproporción entre la parte encefálica y la facial es más acentuada todavía en el pato y el ganso con su enorme pico. Los huesos de la cara son muy robustos y representa la base osea que sostiene el pico del ave, como ya sabemos las aves carecen de dientes en contraste con los mamíferos, estos están representados por formaciones córneas.

En la cara distinguiremos la mandíbula superior y la inferior. En la primera debemos recordar que consta de Hueso intermaxilar (14) Abertura nasal (15) Hueso nasal (16);

Maxilar inferior:

Mandíbula (13) Consta de un hueso anterior impar, el dental, y de dos ramas derecha e izquierda, que se componen de un numero variado de segmentos, uno de ellos el hueso cuadrado (11) situado superiormente, de este hueso parte otro hacia adelante en forma de varilla el cigomatico (12). El hueso cuadrado es el más importante para el movimiento de los huesos de la cabeza, su situación es lateral, entre la capsula encefálica y el maxilar inferior.

A diferencia de los mamíferos que cuentan solo con una articulación (la temporomaxilar) las aves tienen dos, es decir que cuando efectúa el movimiento del hueso cuadrado se abre la valva superior del pico hacia arriba y la inferior hacia abajo. Por lo tanto los huesos de la cabeza de nuestras gallinas o aves, se encuentran dispuestos en tres series o conjuntos.

  • Arriba: parte superior del esqueleto de la cara y capsula craneana.

  • En el centro: hueso cuadrado, cigomático y palatino (los más importantes)

  • Abajo: maxilar inferior.

Esqueleto del Tronco:

Los huesos que pertenecen al tronco de las aves: el raquis, las costillas, el esternón y a diferencia de los mamíferos la pelvis. La cabeza se une al tronco por la columna vertebral en el occipucio.

Raquis:

Esta dividida en las porciones cervical, torácica, pelviana y coxígea. Son móviles las vertebras cervicales, las primeras torácicas y las coxígeas. El raquis cervical es muy largo y presenta forma de S. La paloma tiene 12 vertebra cervicales, 13 el gallo, 14-15 el pato, 17-18 el ganso y 23-25 el Cisne.

Esta longitud del raquis cervical es necesaria con respecto a los mamíferos, ya que el pico sirve de órgano de presión. La primera vertebra cervical se llama Atlas (20), constituida por un anillo óseo que presenta una fosa articular, en la cual se aloja una tuberosidad del occipital, que llega hasta la segunda vertebra (21), la articulación así formada permite movimientos en las tres dimensiones, de tal modo que el ave puede dar casi la vuelta completa a la cabeza.

Las vertebras siguientes (9) tienen una constitución muy semejante, compuesta de un cuerpo cilíndrico, siendo esta forma particularmente ostensible en las cervicales. Sobre el arco se levanta el arco vertebral, el cual cierra el agujero vertebral, la sucesión de dichos agujeros forman el canal vertebral donde se aloja la médula. Por lo tanto el raquis en su conjunto se puede considerar como un tallo oseo flexible (solamente en las aves es la porción cervical) que representa el armazón o sostén de todo el esqueleto. Su espacio hueco interior brinda el alojamiento de la médula espinal, la cual cuenta así con una protección ósea, al importante sistema nervioso central.

Del cuerpo y arco ventrales parten diversas apófisis (Parte saliente de un hueso, que sirve para su articulación o para las inserciones musculares). En la linea media, dorsal o ventralmente se encuentran las apófisis espinosas, a los lados las transversales y en los extremos las articulares, dos anteriores y dos posteriores, que sirven para unir cada vertebra con las situadas delante y detrás.

Entre los cuerpos vertebrales se encuentra un anillo o disco interverteblar, compuesto en su mayoría de cartílago, para amortiguar los choques. Los espacios que quedan entre cada dos arcos vertebrales se encuentran cerrados por ligamentos.

Los arcos ventrales presentan pequeñas hendiduras por delante y detrás, que junto a las vertebras contiguas, forman los agujeros intervertebrales, por los que entran o salen los nervios. Las vertebras cervicales tienen en las apófisis prolongaciones estiloides (espinas óseas orientadas hacia abajo), son las llamadas costillas cervicales.

Las vertebras torácicas (32) se articulan con las costillas, de las siete que integran esta parte del raquis en la gallina, las del centro están soldadas entre si, por eso sus apófisis espinosas forman una cresta ósea continua. Las vertebras que en los mamíferos corresponden a la región lumbosacra, se encuentran soldadas igualmente unas a otras.

En esta fusión ósea participa también la última torácica y las primeras coxigeas, así como el cinturón pelviano, todo ello constituye un techo de estabilidad para la cavidad visceral. La masa lumbosacra se puede observar desde abajo, en la linea media de la pelvis, constituyendo un tallo óseo rígido. Sus apéndices o agujeros, situados a derecha e izquierda, permiten reconocer aún el carácter segmentario del raquis.

Las vertebras coxigeas (38) están bien desarrolladas en las aves, las gallináceas poseen 5-6, el palomo, el pato y el ganso tienen 8. La ultima vertebra de este grupo el pigostilo (39), es el resultado de la fusión de varios segmentos embrionarios, su forma es muy variada y su tamaño oscila con la cantidad de plumas rectrices que sostenga el ave.

Costillas:

Se dividen en dos clases, las costillas verdaderas que se articulan con el esternón (7) y las falsas que tienen libre su extremo inferior, la gallina y el palomo tienen 7 pares, el pato 9. Las costillas verdaderas constan de dos segmentos, el vertebral y el esternal, ambos segmentos se articulan entre si, formando un angulo aproximado casi recto (de abertura anterior) a los lados del tórax. De igual manera se articulan con las vertebras torácicas y el esternón. Una particularidad de las costillas de las aves son las apófisis uncinadas (35) situadas en el tórax, están dirigidas hacia detrás y arriba, superponiéndose cada una de ellas a las costillas siguientes.

 

Esternón de la gallina visto por su cara dorsal

Esternón de la gallina visto por su cara ventral

Esternón:

Es un hueso particularmente desarrollado en las aves, teniendo la forma de una placa grande, ancha y rectangular, en las gallináceas esta representado por escotaduras o depresiones muy profundas y anchas, el palomo presenta en su extremo posterior dos agujeros, en el pato no están cerrados por completo. El esternón (7) de todas las aves voladoras ostenta en la linea media una cresta ósea dirigida hacia abajo la quilla esternal (6). Esta contribuye en gran medida a aumentar la superficie de inserción de los músculos pectorales, las aves incapaces de volar como el avestruz carecen de de quilla esternal.

En las aves domesticas la cresta ósea es recta y fuerte, presentando a menudo deformaciones en los casos de raquitismo o aseladeros inadecuados, ya que cuando duerme nuestras gallinas apoyan la quilla en ellos, aparte de las dos depresiones profundas que se hallan a ambos lados en la linea media del esternón de la gallina, hay que mencionar otras dos laterales. De esta forma se origina la espina ósea muy larga y delgada, denominada prolongación abdominal del esternón, cuyo extremo es algo más ancho.

El esternón se ensancha en su extremidad libre y forma una placa triangular delgada que cubre las ultimas costillas. De los ángulos anteriores parten hacia delante la apófisis costales, entre está y las punta anterior se articulan a cada lado los huesos caracoides (33), las articulaciones costales permiten el movimiento de las partes laterales del tórax y, con ello la respiración.

Esqueleto de los miembros locomotores:

Extremidades torácicas:

Los miembros anteriores o torácicos de nuestra gallinas están transformados en alas, constan de cinturón escapular, brazo, antebrazo y mano. El cinturón escapular se compone de tres huesos a cada lado: escapula, clavícula y coracoides, los tres huesos se articulan entre si, a la altura del extremo proximal del humero (31). La escapula y el hueso coracoides se unen a su vez con el ultimo, dependiendo de la capacidad de vuelo de las aves así se desarrolla el cinturón escapular.

La escápula:

Con forma de sable ligeramente curvado la escápula (34) yace sobre los extremos de las costillas, junto a las vertebras torácicas. Se une al hueso caracoides formándose entre ambos un angulo agudo, la parte más resistente del cinturón escapular esta constituida por dicho hueso, el cual se articula a su vez con el esternón.

Las clavículas:

Adoptan una disposición especial las clavículas (8), parten ambas de la región de articulación del hombro, se dirigen hacia abajo y se unen delante del esternón formando una V que se denomina horquilla o fúrcula. Su parte inferior presenta una parte que puede relacionarse con el esternón por medio de ligamentos, la horquilla actúa a modo de resorte durante el vuelo, compensando la opresión resultante del esfuerzo muscular.

 

Estructura de un hueso largo. Húmero

El húmero:

Hueso del brazo el húmero (31) es muy corto y recio en el palomo, al examinarlo llama la atención por su gran ligereza, en su interior hay una gran celda aérea, cuya entrada en forma de agujero (Foramen pneumaticum) se encuentra en el extremo próximo del hueso, en el fondo de una fosa más bien profunda. La cabeza del húmero se aloja en la cavidad glenoidea formada por la escapula y el caracoides, integrando así la articulación del hombro.

En el extremo posterior del humero se presentan dos articulaciones abombadas para la unión con los huesos del antebrazo, cubito (29) y radio (30), esta unión constituye la articulación del codo, en las aves que no vuelan el húmero descansa lateralmente sobre la escapula. La unión articular con el antebrazo forma un angulo tan cerrado que el húmero se halla casi paralelo, la organización especial de las articulaciones del codo permite que el radio se desplace al flexionarse el antebrazo y que actué presionando sobre un hueso carpiano, el cual produce la flexión automática de la mano sin intervención de fuerza muscular alguna.

La extensión de todo el miembro torácico es imposible debido a la disposición especial de las articulaciones, también por la presencia de las membranas para el vuelo, ya que estas se extienden desde el tórax hasta el brazo y entre este y el antebrazo. Son membranas elásticas que mantienen adosadas las alas al tórax durante el reposo.

El esqueleto del antebrazo:

Se compone de radio y cubito, el radio por lo general delgado y recto, se halla cerca del brazo cuando el ala esta plegada. El cubito es más fuerte y ligeramente arqueado, esta situado en el lado externo La punta del ala es el miembro que ha sufrido mayor transformación, muestra los rasgos típicos de adaptación a la locomoción aérea.

El carpo y los dedos:

El carpo es muy rudimentario y consta únicamente de dos huesos. Entre los metacarpianos solo dos están bien desarrollados. Los dedos son también rudimentarios, el pulgar tiene una sola falange, es un hueso estiloideo más o menos largo, paralelo al metacarpo y situado externamente. El indice es el mayor de todos, consta de dos falanges y forma la punta del ala. Y ya por ultimo, el tercer dedo es el más rudimentario y se encuentra próximo al nacimiento del segundo.

Extremidades pelvianas:

Los miembros posteriores o pelvianos de las aves se diferencian de los mamíferos, por el hecho de que la pelvis esta soldada a la porción lumbosacra del raquis, formando en conjunto un solo hueso. Este miembro pelviano, esta compuesto de cuatro segmentos principales; cinturón pelviano, muslo, pierna y pie. Es evidente que la diferencia de la pelvis en las aves sobre los mamíferos, es una carencia de unión ventral, es evidente que esta característica anatómica, facilita el paso del huevo.

Podemos subdividir la pelvis para compréndelo mejor en; cinturón pelviano y hueso lumbosacro, el primero consta a cada lado de ilion, isquion y pubis.

El ilion (36) es el hueso más largo y rebasa hacia adelante el nivel de las ultimas costillas. El ilion de cada lado se encuentra soldado en toda su longitud al hueso lumbosacro, su extremo posterior esta unido asimismo al isquion.

El isquion (40) es una placa triangular y representa la base de la región posterior de cavidad visceral.

El pubis (41) tiene forma de una varilla encorvada, que adopta la forma de sable y que corresponde al borde inferior del isquion. El extremo posterior del pubis sobrepasa al isquion y forma con el del pubis del lado opuesto el remate oseo inferior de la salida de la pelvis,. La distancia entre los extremos de ambos (pubis) es mayor en las hembras.

Los tres huesos del cinturón pelviano se unen en la cavidad cotiloidea, cuyo fondo no se encuentra osificado por completo, ya que presenta una perforación donde se aloja la cabeza del fémur (43), inmediatamente detrás, y a modo de espacio hueco entre el ilion y el isquion, se encuentra el agujero ciático (37), a través del cual pasa el nervio del mismo nombre, siendo el nervio mayor del organismo y se extiende al miembro posterior.

Debajo de la cavidad cotiloidea existe un segundo agujero, más pequeño, que tiene forma diversa dependiendo de las especies de aves, llamado agujero obturador (42).

La columna ósea que representa el miembro pelviano, esta compuesta por el fémur y el esqueleto de la pierna, que a su vez esta constituido por la tibia y el peroné.

El fémur (43) es un hueso largo y fuerte, es más corto en las palmípedas (aves acuáticas) que en las gallináceas, su longitud es a su vez inferior a la tibia en todas las aves. Su extremo superior se caracteriza por la cabeza articular que se aloja en la cavidad cotiloidea.

En su extremidad inferior se observa dos cóndilos (prominencia redondeada en la extremidad de un hueso, que forma articulación encajando en el hueco correspondiente de otro hueso), para articularse con la tibia y entre ellos aparece una superficie cóncava, por la que se desliza la rotula.

La rotula (47) se encuentra engastada en el tendón terminal de los poderosos músculos extensores de la articulación femorotibiorotular, cuya inserción inferior se sitúa en la gran cresta ósea de la tibia. El esqueleto de la pierna se compone de tibia y peroné . Ambos huesos están unidos entre sí, por lo que carecen de movilidad recíproca.

La tibia (5) es el hueso más largo de los miembros posteriores y soporta por si sola el peso del cuerpo del ave. En su extremidad superior presenta una gran superficie articular y ancha, que recibe el cóndilo interno del fémur. La extremidad inferior termina en una polea que consta de dos eminencias articulares, separadas por una garganta.

El peroné (49) es rudimentario, representa a un hueso estiloforme, soldado a la tibia por su cara externa y tercio superior. Su extremo proximal tiene forma de botón y se articula con el condilio externo del fémur. El peroné se hace cada vez más delgado en sentido distal, terminando en una punta afilada sin alcanzar la extremidad inferior de la tibia.

El pie de las aves se encuentra totalmente modificado, pues carece de tarso. En relación a este hecho, hay que recordar que durante la vida embrionaria del pollito se esbozan pequeños huesos tarsianos, y esta presente en el polluelo nacido durante unos tres meses, hasta que se fusionan o sueldan con la tibia y el metatarsiano.

Los huesos metatarsianos se sueldan ya tempranamente, convirtiéndose en un solo hueso, el metatarsiano hueso de la pata (4). Este hueso voluminoso, de longitud diversa, carece de revestimiento muscular y por lo general también de plumas. El tamaño o longitud del metatarso es decisiva para el tamaño de la pata, en la parte superior de dicho hueso presenta una articulación que se adapta a la de la tibia, formando una tróclea o charnela que desempeña un papel importante para el salto del ave.

En el gallo se encuentra en el tercio inferior del hueso un apéndice que sirve de sostén al espolón (50). La extremidad inferior ostenta tres poleas donde se articulan los tres dedos anteriores, estos constan de 3 (internos) 4 (medio) o 5 (externos) huesos falangianos. El dedo posterior, que cuenta con dos falanges, no se fija al hueso de la pata, sino al primer metatarsiano que es rudimentario, esto lo podemos observar cuando anillamos a nuestras gallinas dicho movimiento.

 

Fig. 1  – Esqueleto de un gallo, lado izquierdo, para más claridad no se han dibujado todos los huesos pares del lado derecho. 

Fig. 1  –  Descripción Esqueleto de un gallo, lado izquierdo.

 

Haciendo un  resumen los miembros o extremidades son :

  • anteriores (alas) y las posteriores (patas).

  • Los primeros se dividen en tres secciones. Brazo, antebrazo y mano.

Forma la primera el húmero, (31); la segunda el cubito (29), y el radio (30); y la tercera el carpo, compuesto de dos huesos el carpiano externo, (27), y el carpiano interno, (28), el metacarpo que consta también de dos huesos, uno grande y otro pequeño, (26 y 23), y los dedos en número de tres, uno mediano de dos falanges, (24 y 25), otro de una sola como atrofiado junto a éste y el dedo pulgar que se destaca de la base del gran metacarpiano y tiene una sola falange,(22).

Los miembros o extremidades posteriores constan de tres partes :

  • El muslo: formado por el fémur, (43), articulado a la región pelviana.

  • La pierna: con dos huesos, la tibia, (5), y el peroné, bastante atrofiado, (49), articulándose éstos con el fémur en la rotula o rodilla (47);

  • El pie: que consta de tarso, constituido por uno solo y reducido hueso (4), metatarso o hueso del pie con dos apófisis, una superior representando un metatársico soldado, y otra inferior que soporta el espolón (50).

Hay finalmente, cuatro dedos : el pulgar o posterior (52), con dos falanges; el interno con tres (3); el medio con cuatro (2) y el externo con cinco (1).

En algunas especies hay un quinto dedo que no toca al suelo, y partiendo del nacimiento del pulgar, sigue la dirección del espolón.

El esqueleto de la gallina se adaptó formando una única osificación a partir de las últimas vértebras caudales El esqueleto de nuestras gallinas esta constituido por dos estructuras principales:

El esqueleto axial o estructura principal de sostén:

El cinturón torácico está compuesto por:

  • Escápula.
  • Clavícula.
  • Coracoide.

Miembro superior está compuesto por:

  • Húmero.
  • Radio.
  • Cubito.
  • 2 huesos carpianos.
  • Carpo-metacarpo fusionados.
  • 3 dedos.

El esqueleto apendicular o de los apéndices del cuerpo:

El cinturón pelviano está formado por:

ilion, isquion y pubis fusionados, y miembro inferior (el cual está formado por: fémur, tibio-tarso, tarso-metatarso y 4 dedos, donde el primero es posterior y los otros 3 anteriores).

Estas propiedades (ligereza y resistencia) se deben a que los huesos son huecos porosos, lo que se ha llamado huesos neumáticos. El esqueleto en las aves es muy liviano, tanto que se ha calculado que pesa menos que todas sus plumas juntas, además es muy resistente.

Esto les permite que, al ser en su mayor parte aire, sean muy ligeros, sin embargo, para evitar que se fracturen durante los esfuerzos que hacen las gallinas, necesitan ser reforzados de alguna manera. Los huesos son sumamente ricos en fosfato de calcio, pero si todo el esqueleto estuviera formado por huesos ricos en fosfato de calcio, sería un esqueleto muy pesado y un problema para el vuelo, entonces la naturaleza los provee de huesos neumáticos.

Estos presentan características propias y lo más llamativo es que la médula ósea es sustituida por lagunas óseas, esto hace que baje su peso específico.

Para solucionar este problema existen una serie de trabéculas, que son proyecciones diagonales de tejido óseo en el interior de los huesos, especialmente los más largos como el húmero, que funcionan de manera similar a los tirantes de un puente, de modo que hacen la estructura más resistente. Los más importantes son;

  • Húmero.
  • Coracoide.
  • Vértebras cervicales.
  • Vértebras torácicas, hay otros, pero son discutidos. Estos huesos neumáticos van a formar parte del aparato respiratorio de las aves.

Esta reducción de los elementos óseos se ha producido también en la columna vertebral, la cual se caracteriza por estar formada por; 

  • 18 vértebras cervicales.
  • 7 torácicas.
  • 6 lumbares.
  • El sacro.
  • 4 caudales.

El sin-sacro, está formado por la fusión de;

  • 7 ª  vértebra torácica.
  • las vértebras lumbares.
  • el sacro y las primeras vértebras caudales.

El pigostilo, está compuesto por la fusión de las últimas vértebras de la cola.

Además de los huesos porosos, el esqueleto de las gallinas modernas tiene características distintivas muy importantes.

Resaltan en especial la pérdida de los dientes que han sido sustituidos por un pico con una cubierta queratinosa  fuerte y curvado, propio para todos los fines, que les permite desgarrar carne lo mismo que comer semillas e insectos, el pico le resta peso excesivo al ave y la gran fusión de elementos óseos, son los que permiten una mayor rigidez.

Las extremidades anteriores de las gallinas se han modificado de manera que los huesos que conforman el esqueleto de la mano en un reptil o un mamífero se han fusionado formando una estructura llamada carpo metacarpo, en la cual se insertan las plumas.

De igual manera existe unión de los huesos de las extremidades inferiores, de modo que podría decirse que las aves caminan «de puntitas». Esta reducción de los elementos óseos ha producido también que la cola se encuentre reducida a una estructura llamada pigostilo.

La función de equilibrio que cumple la cola vertebral en otros grupos de vertebrados como los anfibios, los reptiles y los mamíferos se encuentra reemplazada por un conjunto de plumas largas que participan de manera importante como timón en el desplazamiento terrestre, y en otras actividades como el cortejo.

Otra fusión de huesos importante es la que se da entre los elementos de la cintura pélvica (la rabadilla) y en el cráneo, que resulta en estructuras de una sola pieza muy resistentes.

Uno de los elementos que es más importantes del sistema esquelético del ave, es la presencia de una carina o quilla, la cual es una cresta ósea que surge del esternón y cuya función es la de servir de inserción a los músculos pectorales, los cuales son los más importantes.

En las extremidades posteriores, el quinto dedo del pie ha desaparecido en la mayoría de las razas y el primer dedo apunta hacia atrás.

Pelvis de la gallina vista por la cara lateral izquierda y parte caudodorsal.

Pelvis y hueso lumbosacro de la gallina. Vista ventral.

 

Su pie esta modificado para caminar, conseguir alimento y defenderse. En algunas aves que no vuelan, como las avestruces, el ñandú, el kiwi y los casuarios, al haber perdido la capacidad de volar han perdido también la quilla, por lo que su esternón es plano como el de los mamíferos.

Las gallinas tienen además más vértebras cervicales que muchos otros animales, la mayoría tiene un cuello altamente flexible consistente de 13 a 25 vértebras. Las gallinas presentan una locomoción bípeda, tienen la columna vertebral más corta que los mamíferos y con sectores que se han ido fusionando.

Presentan una escasa rotación de la cabeza debido a que el occipital presenta un solo cóndilo articular, quedando así muy limitado su movimiento. Las aves son los únicos animales vertebrados que tienen fusionadas las clavículas o un esternón en forma de quilla sirve como sitio de unión de los músculos.

Las gallinas tienen procesos uncinados (que tienen forma de gancho) sobre las costillas. Éstas son extensiones óseas ganchudas que ayudan a fortalecer la caja torácica al superponerse con la costilla situada posterior.

Es de observar de nuevo, que las aves no voladoras, como los avestruces, que no tienen músculos pectorales altamente desarrollados, carecen de quilla en el esternón., mientras que las aves que vuelan lo tienen de casi de la misma altura que amplitud, y las que caminan lo tienen largo o alto.

  • También tienen una pelvis tetrarradiada grandemente alargada como en algunos reptiles 
  • Hay fusión extensa de las vértebras del tronco así como fusión con la cintura pectoral. 
  • Tienen un cráneo diápsido como en los reptiles con fosas prelagrimales.
  • El cráneo tiene un sólo cóndilo occipital.

Bueno aparte de estos datos, ahora un poco más técnico y más conciso para tener más referencia y comprender mejor cada parte.

Sistema Musculo-esquelético :

El esqueleto ligero, compacto y fuerte, posee mayor contenido de fosfato cálcico que los huesos de los mamíferos. Presenta fusión de algunas vértebras, algunos huesos largos, un esternón muy prominente y una pelvis abierta ventral-mente.

Una característica peculiar del esqueleto es la neumatización por la extensión de los sacos aéreos, que a su vez, se comunican con los pulmones.

Más información

Músculos de los dedos de la Gallina. Cara plantar.

Cráneo : Resalta su gran tamaño de las órbitas y la región facial de forma piramidal. La mandíbula es aplanada; posee un delgado septo ínter-orbitario. Varios de los huesos del cráneo son formados por dos láminas óseas separadas por una porción intermedia de hueso esponjoso, generando mayor apariencia en tamaño al cráneo del que realmente es.

Existe un solo cóndilo occipital, situado ventral-mente al agujero magno y que al articular con el atlas, le permite al ave girar la cabeza sobre la columna con mayor amplitud que en los mamíferos. La pared lateral del cráneo, presenta una depresión semiesférica denominada cavidad timpánica. La parte facial del cráneo; se forma principalmente por los huesos nasal y pre maxilar que rodean la abertura nasal.

El hueso nasal es dorsal y en la psitácidas, tiene una conexión cartilaginosa flexible denominada tróclea cráneo-facial, con el hueso frontal que permite elevar la mitad superior del pico al deprimir la mandíbula.

El maxilar, está conectado a la articulación mandibular por un arco yugal largo y delgado que es el homólogo al arco cigomático de los mamíferos.

Los huesos palatinos son en forma de varilla y se dirigen caudal-mente para unirse a los pre-maxilares y pterigoideo ventral-mente a las órbitas. Por tanto la cavidad nasal y oral se separan solo rostral-mente.

Mandíbula : Formada por dos huesos delgados fusionados rostral-mente que se recubre por superficie córnea para formar el pico.

La mandíbula se une al cráneo por los huesos articular y cuadrado, elementos que corresponden a los huesos martillo y yunque de los mamíferos.

El hueso cuadrado se conecta al arco yugal. Estos huesos, el cuadrado y articular permiten abrir el pico en un ángulo mayor, efecto denominado cráneo-quinesis.

Aquí tenéis un esquema del cráneo de la gallina más definido con dos esquemas, uno correspondiente en vista lado izquierda del cráneo y el otro Epicráneo de la gallina. Cara basilar.

 

Esqueleto de la cabeza de la gallina, lado izquierdo

Epicráneo de la gallina. Cara basilar.

Esqueleto Axial:

Esta comprendido por la cabeza y mandíbula ya descritas, columna vertebral, costillas y esternón.

La pelvis puede ser también incluida, ya que se une firmemente al sin-sacro que se encuentra formado por las vértebras lumbares, sacras y caudales fusionadas. La división de la columna vertebral en números exactos de vértebras cervicales, torácicas, lumbares, sacras y caudales es difícil por las varias fusiones que existen entre algunas de ellas.

El número de vértebras cervicales varía según la longitud del cuello. En aves pequeñas pueden ser ocho mientras en cisnes llegan hasta 25. En la gallina oscila entre 14 y 17.

El Atlas: Es un anillo que articula por medio de una depresión en su arco ventral con el único condilo occipital.

El axis: Presenta una estructura similar al de los mamíferos y difiere poco de las restantes vértebras cervicales que son cilíndricas, con destacados procesos articulares y que presentan además costillas rudimentarias dirigidas hacia atrás.

Las vértebras torácicas: Son 5 o 6 ; la mayoría con costillas completas que se unen al esternón.

Cuatro de estas vértebras se unen y conforman el notarium, al que le sigue una solo vértebra torácica libre que se considera la única vértebra móvil del tronco. Esta vértebra presenta craneal y caudal mente las  articulaciones sinoviales. La ultima o dos ultimas vértebras torácicas se fusionan con las lumbares, sacras y primeras caudales para formar el sin-sacro.

El notarium y el sin-sacro: Le dan la rigidez a la parte dorsal del tronco, rigidez que se extiende lateral y caudal-mente por la fusión del sin-sacro con los huesos coxales.

Después del sin-sacro aparecen 5 o 6 vértebras caudales libres que le dan cierto movimiento a la cola. El segmento mas caudal de esta se denomina el pigostilo y se genera por la fusión de varios rudimentos de estas vértebras caudales, el cual sirve de sostén para las plumas de cubierta de la cola. Similar a los mamíferos, la pelvis ósea se conforma por los huesos coxales derecho e izquierdo y el (sin) sacro. Esta pelvis es muy cóncava ventral-mente y relativamente larga, característica anatómica relacionada con la postura bípeda de las aves.

Las superficies dorsales y laterales amplias de los coxales corresponden a los huesos ilion e isquion respectivamente. El pubis es una delgada varilla ósea fijada al borde ventral del isquion.

El acetábulo: Se genera por la unión del ilion e isquion, este acetábulo es perforado.

Caudodorsal mente al acetábulo, existe una apófisis roma denominada antitrocanter, que se articula con el trocánter del fémur y limita la abducción.

No existe sínfisis pelviana ya que los coxales no se unen ventral-mente. Esta separación favorece el paso de los huevos. Existen 5 o 6 costillas completas que conectan las vértebras torácicas con el esternón. Cada una de estas costillas posee una parte dorsal o vertebral, una ventral o esternal. Esta ultima forma una articulación cartilaginosa.

La mayoría de las porciones vertebrales de las costillas presentan en las aves unas apófisis uncinadas dirigidas Caudodorsal-mente que se superpone sobre la costilla siguiente, permitiendo la fijación de músculos o ligamentos y reforzando las paredes torácicas. Existen una serie de costillas flotantes unidas a las vértebras cervicales que preceden por tanto a las costillas completas.

Esternón o Quilla: De gran tamaño y no segmentado a diferencia de los mamíferos

Presenta unas apófisis esternales caudales, dorsales de gran tamaño que forman parte de la pared corporal ventral y es sitio de fijación de los músculos del vuelo. Presenta en la superficie ventral una quilla o carina más destacada en aves voladoras. En aves domesticas en producción como la gallina, una quilla retorcida es un factor importante en la identificación de descalcificación y por tanto de la capacidad productiva subsecuente.

El manubrio del esternón: Presenta facetas articulares para los huesos coracoïdes.

El esternón presenta orificios neumáticos en su superficie dorsal cóncava que lo comunica con el saco aéreo clavicular ( Ver sistema respiratorio mas adelante).

Esqueleto Apendicular: Se encuentra modificado por la conversión de las extremidades torácicas en alas; ya que las pelvianas son las únicas responsables para la locomoción sobre el suelo.

La extremidad torácica se fija al esqueleto axial principalmente al esternón, por un cinturón escapular bien desarrollado. La extremidad distal del miembro torácico por el contrario ha sufrido una reducción en forma y tamaño.

Escápula: Es aplanada, ubicada lateralmente y paralela a la columna vertebral, extendiéndose caudal-mente hasta la pelvis. Se une al esqueleto axial por medio de músculos y ligamentos y craneal-mente se une a la clavícula y coracoïdes con el que forma la superficie articular que recibe la cabeza del húmero y genera la articulación del hombro.

Coracoïdes: Hueso fuerte que va desde la articulación del hombro hasta el manubrio del esternón. Actúa como refuerzo para los movimientos rigurosos de las alas hacia arriba y abajo.

Clavículas: La derecha y la izquierda se unen para formar la furcula, dicha unión se da craneal-mente al esternón y libre con relación a este. Se logra solo una unión de la furcula al esternón y hueso coracoïdes por membranas. Las furculas conectan la articulación del hombro y aseguran la unión del cinturón escapular al esqueleto axial.

A nivel de la unión de Escápula, coracoïdes y clavículas, se genera el agujero trióseo o canal trióseo por donde cruza el tendón del músculo supracoracoideo, importante para el vuelo.

Húmero: Es aplanado, con tubérculo dorsal y ventral en su extremidad proximal. Presenta un orificio neumático cerca al tubérculo ventral.

Cúbito: Es más grueso y largo que el radio, contrario a los mamíferos.

La fila distal de los huesos carpianos se fusionan con el metacarpo recibiendo el nombre de carpo metacarpo. La primera fila carpiana se compone del carporadial y carpoulnar.

 

Anatomía Gallina Stylopodium Sinistrum

Anatomía Gallina Osteologia

Stylopodium Sinistrum Humerus

 

Aquí os dejo el enlace de las tres láminas, para su descarga.

1 – Anatomía Gallina Stylopodium Sinistrum.A.

2 – Stylopodium Sinistrum Humerus.

3 – Osteologia. 

 

Cartílago del hueso gallina

Radiografía pata de gallo, corte del espolón

Extremidad Pelviana:

Fémur: Similar al de los mamíferos. Se encuentra presente la rótula.

La tibia: Se fusiona con algunos huesos tarsales y forma el

Tibiotarso: El cual es mucho más largo que el fémur. Presenta en su cara lateral un peroné poco desarrollado.

Continúan luego cuatro dedos. El dedo I (52) se dirige hacia caudal y los tres restantes hacia craneal. Se indican en números romanos de medial a la lateral.

El dedo I (52) y II (3) posee tres falanges, el III ( 2) posee cuatro y el dedo IV (1) tiene cinco falanges.

En la cara caudal de la articulación intertarsiana existe un cartílago tibial por donde pasan los tendones de los músculos flexores digitales. 

 

Bibliografia:

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Shively M.J., 1993. Anatomía Veterinaria, básica, comparativa y clínica. Ed. Manual Moderno.

Sturkie P.D., 1967. Fisiología Aviar. Ed. Acribia.

Dr. Francisco Gil Cano.

Profesor H. Aguinaga.

 

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