Plantación de avena Sativa L.

La avena fue utilizada principalmente para la alimentación del ganado y aves de corral, preferentemente para vacuno y caballar, bien como forrajera en pastoreo, en heno o ensilado, y sola en grano para la dieta de las aves y animales del corral. Pero desde principios del siglo XX está tomando mucha importancia dentro de la alimentación humana, debido a sus propiedades nutritivas. La avena contiene elevados niveles de proteínas de alto valor biológico, comparada con el resto de cereales habituales, presentando la mayor proporción de grasa vegetal, con un alto contenido en ácidos omega-3. (n−3) y omega-6 (n−6). Además, es rica en hidratos de carbono de lenta absorción. La paja de la avena y la cascara es muy apreciada para el ganado por su alto contenido de fibra (40% mínimo).

La avena también es un cereal muy rico en fibra soluble, del tipo de β-glucano, que además de sus repercusiones sobre el tracto intestinal, protegiendo la mucosa de irritaciones. Adicional mente el β-glucano ayuda a las células inmunitarias a localizar focos de infección y eliminar las bacterias causantes, por lo que la avena tiene la propiedad de aumentar la respuesta inmunitaria contra las infecciones bacterianas de las aves.

El consumo de avena es conveniente en nuestras gallinas o aves, para el control de ansiedad, nerviosismo, y situaciones de estrés de la manada, por dos factores importantes, primero contiene una proteína con efecto calmante, tonificante y que restablece el equilibrio del sistema nervioso llamada avenina. Segundo, el aminoácido triptófano en la avena, aumenta los niveles cerebrales de serotonina, responsable de estableciendo la adecuada comunicación entre las células nerviosas y establecer la sensación de bienestar en nuestras aves. Por otra parte los hidratos de carbono y la fibra potencian el efecto del triptófano, haciendo que el cerebro produzca más serotonina, lenta y constante.

Cada 100 gramos (ver cuadro composición avena y otros cereales) producen: 361 calorías y contienen 11,7 gr. de proteínas; 7,1 gr de lipidos, 59,8 gr de hidratos de carbono y 5,6 gr de fibra.

También es rico en Calcio, Vitamina B1 y B2 , y Niacina. Igualmente se complementa con Vitamina E, Fósforo, Yodo, Cobre y Silicio. La avena es menos engordador que el maíz para las gallinas y tiene una acción vigorizante por su contenido en materias proteicas, necesarias y útil para la postura de las gallinas. Es uno de los cereales mas rico, por contener el valor calórico mas elevado, su nivel de proteínas es tan alto como el del trigo, conteniendo ampliamente mayor grasa y calcio. Como fuente de yodo es vital para el buen funcionamiento de la glándula tiroides.

Historia de la Avena:

ilustración Avena Sativa L. y Avena Orientalis L.

ilustración Avenula pubescena L. y Avena Pratensis L.

El lugar y la época de origen de las avenas cultivadas no está claramente esclarecido y se encuentra perdido en la antigüedad, lo cierto es que poco se sabe de la historia de la avena antes de la era Cristiana, salvo que crecía como maleza en campos cultivados con trigo y cebada, y que a diferencia de estos dos últimos cereales no fue una especie de primera importancia para el hombre, aunque también se la menciona por sus propiedades medicinales.

En la agricultura romana estaba condicionada por el trigo, mientras que en los pueblos germánicos destacaba el centeno y la cebada. Evolucionando la avena seguidamente como alimento del ganado. El hombre sólo la consumía en períodos de escasez, las referencias a ella señalándose solamente dos comunidades la etíope y la germánica como consumidoras de alimentos a base de avena.

Probablemente los granos de avena mis antiguas fueron encontrados en Egipto en la Edad del Bronce, (junto a restos que pertenecían a la 12 Dinastía (2000 A.C. a 1788 A.C.) (Tackholm et al 1941, citado por Sampson, 1954) y en el 1500 A.C. a 500 A.C. en la región lacustre de Suiza (Stanton, 1936, 1951 citado por Leonard y Martin, 1961)

Vavilov (citado por leonard y Martin, 1963) ubica su centro de origen en el Cercano Oriente, y se cree que tanto la A sativa como la avena silvestre (A. fatúa), ambas hexaploide, se diseminaron hacia al norte y noreste de esta lejana región. En tanto, el centro de origen de las avenas rojas cultivadas (A. byzantina) y silvestres (A sterilis), también hexapioide. parece estar en la región del Mediterráneo y en el Cercano Oriente respectivamente.

Las avenas de grano desnudo se desarrollaron, probablemente. en el noreste de Asia, principalmente en regiones montañosas del noreste de China, desde donde se diseminaran hacia el occidente de Mongolia y Siberia, y los montes Urales. El primer registro de avenas cultivadas en China se encontró en el periodo del 618 D.C a 907 D.C.

La domesticación de la avena como cultivo tiene lugar cuando es transportada junto con trigos emmer (Triticum dicoccum Schubl) y cebadas (Hordeum vulgare L.), desde las regiones del este de Europa y Escandinavia, al este de los Balcanes, Europa Central y el Atlántico, diseminándose desde aquí hacia Grecia. Italia, España y a lo largo del norte de la costa del Atlántico, especialmente, Inglaterra e Irlanda como también al este y centro de Asia. Algunos escritores de principios de la era Cristiana indican que la avena común (A. sativa) se cultivada para grano y las avenas rojas para forraje, especialmente en Asia Menor.

La estructura e información nutricional de la avena:

Corte transversal de un grano de avena

Composición nutricional del grano de avena

La mayoría de las avenas cultivadas son hexaploides, es una especie monocotiledónea anual, perteneciente a la familia de las poáceas (gramíneas), siendo la especie Avena sativa la más cultivada se utiliza principalmente para la obtención de grano, que puede destinarse también a la alimentación humana (avena machacada y harina, et.), o a alimentación animal, seguida de Avena byzantina, avena amarilla para forraje. También se cultiva la especie Avena nuda, conocida como avena de grano desnudo, al desprenderse las glumillas en la trilla. Las características botánicas del grupo de avenas hexaploides son principalmente: la articulación de la primera y segunda flor de la espiguilla, el carácter desnudo o vestido del grano y la morfología de las aristas.

La avena (Avena sativa L.) tiene una panícula con espigas de 1.5 a 2 cm de largo aproximadamente, de forma alargada y estrecha, cuyo fruto (cariópside con las glumillas adheridas) es el cereal utilizado como alimento, que presenta un color verde intenso en estado inmaduro y dorado en estado maduro. La especie cultivada deriva de mutaciones naturales de la especie silvestre y su nombre procede de la derivación romana del término aveo que significa deseo.

Figura 2. Plántula iniciando el crecimiento del sistema de raíces principales o adventicias.

Figura 4. Planta de avena encañada presentando su tallo principal y dos macollos.

Raíces: posee un sistema radicular potente, la aparición de la radícula, seguida casi inmediatamente por la de las raíces seminales, corresponde a la primera etapa de la germinación. Estas raíces embrionarias presentan pocas ramificaciones, y crecen sólo hasta que las plantas alcanzan un estado promedio de tres hojas. Las raíces principales son de carácter adventicio, muy ramificadas, este sistema de raíces se origina inicialmente a partir del subnudo que se ubica en el punto de unión del mesocotilo con el coleoptilo (Figura 2); poco después el sistema comienza a expandirse, desarrollándose también raíces principales desde los subnudos siguientes, la planta tiene más raíces abundantes y profundas que las de los demás cereales.

Tallos: los tallos son gruesos y rectos, pero con poca resistencia al vuelco, tiene en cambio, un buen valor forrajero. El tallo principal es erguido, la longitud de éstos puede variar desde 0,6 m hasta más de 1,5 m medio. Están formados por varios entrenudos que terminan en gruesos nudos. El primer subnudo corresponde a la unión del escutelo con el embrión; el segundo subnudo, en tanto, corresponde al punto de unión del mesocotilo con el coleoptilo, siendo ese el lugar en que se ubica el punto de crecimiento. Mas adelante y antes de la iniciación de la panícula, se desarrollan tres internudos que no se elongan y que permanecen en la parte subterránea; a partir de las yemas localizadas en los subnudos, se originan en definitiva los macollos (Figura 4).

Figura 6. Avena sativa L. Componentes de una hoja de avena

Figura 12 Avena sativa L Herbario de la Universidad de Navarra

Hojas: las hojas son planas y alargadas de un color verde intenso, de nervadura paralela y en el caso de Avena sativa L. alcanzan hasta 2 cm de ancho, superando a las hojas de trigo y de cebada (Foto portada); las hojas de Avena byzantina, avena amarilla, son más angostas. La lígula en ambas especies es grande y ovalada, y a diferencia de lo que ocurre en los demás cereales, las hojas carecen de aurículas (Figura 6). En la unión del limbo y el tallo tienen una lígula, pero no existen estipulas. La lígula tiene forma oval y color blanquecino; su borde libre es dentado. El limbo de la hoja es estrecho y largo, de color verde más o menos oscuro; es áspero al tacto y en la base lleva numerosos pelos. Los nervios de la hoja son paralelos y bastante marcados.

Flores: la inflorescencia es en panícula (Figura 9) . Es un racimo de espiguillas de dos o tres flores, situadas sobre largos pedúnculos, más bien abierta suelta y de tipo compuesta; presenta un eje principal o raquis central frágil, y ejes o raquis secundarios, que son largos y delgados, pueden tener una disposición unilateral, es decir todos a un lado, o bien equilateral; en este último caso, que es el más común, los ejes secundarios aparecen distribuidos en un número similar a cada lado del eje principal de la panícula. La dehiscencia de las anteras se produce al tiempo de abrirse las flores. Sin embargo, existe cierta proporción de flores que abren sus glumas y glumillas antes de la maduración de estambres y pistilos, como consecuencia se producen degeneraciones de las variedades seleccionadas.

Las flores constan de tres estambres y un pistilo simple, el cual está formado por un ovario, un estilo y un estigma bífido de carácter plumoso (Figuras 10). En la base del pistilo se encuentra el ovario, el cual presenta dos lodículas o glumélulas; éstas se originan externamente en la parte basal del ovario y miden aproximadamente 2 mm cada una. Las especies de avena son de auto polinización, presentando un porcentaje de polinización cruzada que en promedio alcanza sólo a 0,5%.

Figura 10. Flores de Avena sativa L.

Figura 12. Componentes de una espiguilla de avena de dos antecios.

Espigillas: Las espiguillas, que son colgantes, se producen en los ejes secundarios, presentándose unidas a éstos por medio de un pedicelo. El número de espiguillas por panícula es muy variable pudiendo encontrarse entre 20 y 150 espiguillas por panícula. Cada espiguilla está formada por dos glumas y dos a cuatro antecios (Figura 12, 12). Los antecios, a su vez, están constituidos por una lemma o glumela inferior, una pálea o glumela superior y una flor. Las glumas una en posición inferior y otra en posición superior, miden aproximadamente 2,5 cm de largo.

Fruto o semilla: El fruto es en cariópside, con las glumillas adheridas. Las semillas, son alargadas y acanaladas, oblongas o cilíndricas, el color varía del blanco al amarillo, aunque también hay semillas presentan colores que varían del violáceo al negro. En Avena sativa L. los granos conservan la lemma y la pálea después de la trilla, lo que determina que sean cubiertos . Por el contrario, en el caso de Avena nuda L., que es otra especie cultivada, la lemma y la pálea se pierden, obteniéndose, por lo tanto, granos desnudos. Ver cuadro comparativo trigo y avena (Figura 14)

Cascara de Avena: Envolvente que cubre el pericarpio, se caracteriza por su alto contenido de fibra (40% mínimo) utilizada como fuente de fibra en alimentos balanceados para consumo animal y en preparaciones de jabones como elemento exfoliante.

Figura 14. Comparación de cariopsis de Avena y Trigo Fotografía y diseño de Madeline Maher.

Cascara de avena, alto contenido de fibra (40 % mínimo)

Avena Germinada como la hacemos:

El uso de la avena germinada es utilizada entre los avicultores desde hace mucho tiempo, pero muchos no la aprovechan como es debido, otros no saben todavía producirla y que la generalidad de los que la emplean no se han dado cuenta todavía del porqué se recomienda tanto su suministro.

La avena germinada es el alimento verde ideal para aquellos que no disponen de tierra de cultivo, al no poder cosechar forrajes tiernos y han de comprarlos, que se ahorrarían dando avena germinada a las gallinas y a los polluelos como al resto de animales del corral. En la avena germinada no va sólo el tallo que surge del grano, sino también las raicillas, un kilo de avena puesto a germinar en las debidas condiciones a los doce o quince días se ha transformado por lo menos en 4 a 5 kilos de alimento suficientes para alimentar a 80 o 100 gallinas. Si se le deja crecer hasta que tiene 12 ó 15 centímetros, el kilo de avena en grano llega a pesar hasta 8 y 10 kilos, y de ellos comen 160 a 200 gallinas.

Se dirá seguramente, que gran parte del peso lo da el agua, de la que la avena se empapó para germinar, y se observará que el agua no es gran alimento, pero a esto se contesta diciendo que el agua convierte la avena en una substancia más grata para las aves que el grano seco, y por sus virtudes fisiológicas del agua, lejos de dañar favorece la digestión y la asimilación de los principios nutritivos del alimento.

La avena germinada aporta al organismo del ave de 15% a 20 % unidades nutritivas, es muy apetecida por las gallinas y por los polluelos en crecimiento y se vuelven locos con ella. En la avena germinada abundan la vitamina A, la vitamina B y la vitamina E (la de la fertilidad), gracias a lo cual, dada a los reproductores, se cosechan menos huevos in fértiles y de éstos se obtiene mayor proporción de nacimientos.

La avena germinada se da de tres maneras. Unos dejan crecer los tallos o vástagos hasta que tienen 10 a 12 centímetros, otros la dan cuando sólo tienen de 4 a 7, y otros no esperan a que aparezcan los tallos y la dan sólo iniciada la germinación y salidas las primeras raicillas, lo cual se logra a los cuatro o cinco días de puesto el grano a germinar. Con este último sistema cierto es que se aumentó ya la digestibilidad del grano y en él se obtuvo un aumento de materia, pero no tanto como cuando se dan el grano, las raicelas y los vástagos, dejando que crezcan más o menos.

Cuando se da con vástagos, las aves disfrutan más, por lo que les gusta el tallo y desde luego va en la avena así germinada, mayor cantidad de alimento. La avena se pone a germinar en tableros o estanterías, si se quieren aprovechar los tallos, o en recipientes de metal de forma cilíndrica empleando (plancha de hierro galvanizado es el mejor) con taladros o agujeros, más adelante se describe este sistema. Aún puede prepararse más burdamente, en simple saco de los que se emplean para el transporte de granos, pero en este caso sólo cabe dar la avena con la germinación iniciada.

Preparación de la avena:

Antes de ponerla en el tablero, en la estantería, en el germinador cilíndrico o en el saco, la avena debe tenerse en remojo durante 36 ó 48 horas, poniendo iguales cantidades (en litros), de grano y de agua tibia. Para llenar un tablero, estante o bandeja de 50 x 50 centímetros pondremos en remojo unos 5 kilos de avena en 5 de agua tibia, agregando además una cucharada de las de café, de formalina (bactericida y germicida), o similar, que evita el enmohecimiento del grano. Una vez dispuesto el cubo o el recipiente, es bueno cubrirlo con un saco o con un trozo de arpillera.

Forma del tablero o bandejas de avena germinada, foto de Avicultor 1928

Construcción de la germinadora.

En todos los comercios de material avícola se pueden encontrar germinadores de metal, de madera, o plástico; pero como se trata de una cosa tan sencilla, cualquiera puede construir. El germinador más corriente es el de madera (ver foto para haceros una idea para su construcción). Se trata de un armazón formado por 4 patas o largueros de 1’80 metros de alto, con grueso de 2,5 x 5 cm, y divididos en 6 ó 7 secciones, en cada una de las cuales ha de poder descansar, y correrse, unos tableros o bandejas de madera (la madera reciclada de unos palets nos servirá perfectamente), en las que los listones del fondo no deben tocarse, quedando entre ellos rendijas, para que el agua escurra bien, y lo suficiente juntas para que no pase el grano.

A esos tableros se les suelen dar medidas de 50 x 50 ó de 60 x 60 centímetros, y en montante de 1,80 alto, en dicho armazón caben 6 tableros o bandejas, quedando separadas unas de otras en 30 centímetros. Sobre el montante puede aún descansar otra bandeja, y así, serán siete las que sostendrá el soporte, con lo cual se tendrá a punto un tablero o bandeja para cada día de la semana, si es que no se quiere dar la avena con tallo o vástago de más de 7 centímetros, y para esto (si la germinadora se tiene en el medio adecuado que más adelante se indicara) bastan siete días.

El piso de los tableros puede ser también de plancha metálica perforada, pero no de tela metálica, ya que a ésta se agarran las raicelas, y son difíciles de separar.

Carga del germinador:

A razón de 5 litros de avena en bandeja de 50 x 50, ó de 6 litros en las de 60 x 60, se tiene la que en ellos cabe, una vez tenida en remojo y quedando en grueso de 2 a 2,50 centímetros. La germinadora no debe cargarse o llenarse en todas sus bandejas o estantes. Se llenará el de abajo, por ejemplo, un lunes; el martes se pondrá la avena en el segundo, el miércoles en el tercero y así siguiendo hasta el domingo, día en que se cargará de avena la bandeja de arriba,

Tratamiento de la avena:

Desde el segundo día de cargadas las bandejas deben correrse hacia adelante todos los días y con una regaderita o un grueso pulverizador se riega el grano, teniendo el cuidado de ir volviendo las bandejas a su sitio en forma de que los cuatro lados vayan quedando alternativamente al frente, y así su contenido va gozando por turno de mayor luz. En tanto no apuntan los vástagos, antes del riego es conveniente remover la avena con los dedos dejándola luego bien nivelada, Esto activa mucho la vegetación.

En la operación del riego, además de hacerse girar las bandejas para que cada día quede al frente uno de sus costados, deben ir subiendo de piso. La que el lunes se puso en el estante más bajo, el martes se sube al segundo y en su lugar se pone la bandeja que se llene aquel día. Así, día por día, la primera bandeja que se llenó, va subiendo y el domingo está en lo alto del armazón y su contenido es el primero que se distribuye. Esto tiene por objeto lograr que cada día la avena vaya gozando de mayor luz. Disponiéndose de siete bandejas y contentándose con que los tallos no tengan más de

unos siete centímetros, cada día de la semana se puede vaciar una bandeja, volviéndola a llenar seguidamente, pero antes es conveniente lavarla bien en agua, y desinfectar para evitar la formación de moho.

Cuando se quiere que los vástagos alcancen los 10 o 12 centímetros, como se necesitan unos 12 o 15 días, es cuestión de disponer de más de una estantería, pero el manejo de las bandejas y el riego y tratamiento de la avena es el mismo.

Condiciones del local y medio favorable:

En los climas cálidos, o por lo menos templados, la avena germina en pocos días teniéndola al aire libre, pero es mejor tener el germinador en un local templado y bien asoleado. La mejor temperatura para el local es la de 15º a 25º centígrados. Con temperatura inferior a 15º la germinación es lenta y se corre el riesgo de que el grano enmohezca. Por esto, hasta en los climas templados hay que instalar los germinadores en interiores, ya que en cuanto se inician los fríos, aunque durante el día no haga, lo hace en las noches y esos cambios bruscos impiden que la germinación se haga normalmente.

Es bueno sacar todos los días las bandejas de la estantería y tenerlas tomando, el sol, con lo que la germinación es mas rápida y los tallos son más gruesos y vigorosos. La habitación donde se tienen los germinadores debe estar bien ventilada.

Germinadores cilíndricos:

Cuando no se quieren aprovechar los vástagos, la germinación de la avena se puede lograr poniéndola en unos recipientes cilíndricos de unos 20 centímetros de diámetro y 50 de largo, construidos con plancha de hierro galvanizada y con taladros, o bien de garrafas de plásticos perforadas igualmente. Los cilindros llevan tapa para que el grano no se salga al removerlo. Después de tener la avena en remojo durante las 36 a 48 horas, ésta se pone en el cilindro que se mantiene horizontal y todos los días se sumerge en un baño de agua que penetra por los taladros y por los mismos se escurre.

Antes y después de la inmersión se agita bien el contenido. Si preparamos un artilugio que se puede tener a lo largo de una pared e incluso sobreponiéndolos unos a otros, si se tienen muchos y la pared es corta. Algunos completan la instalación teniendo a lo largo y en la parte baja de la pared, un depósito de agua o un canal de unos 40 centímetros de ancho y misma profundidad, y así la inmersión de los cilindros es rapidísima, porque no hay más que sacarlos de sus apoyos o sostén, y meterlos en el agua sin tenerlos que llevarlos de un lado para otro.

A falta de esos germinadores, la avena germina también en sacas, en los que se pone una cantidad prudencial para que el saco se pueda remover fácilmente, y todos los días, después de agitar o remover bien el contenido, se sumergen durante cinco minutos en un tanque o en un simple recipiente donde quepan bien y 1uego se tienden en el suelo aplanándolo con las manos para que la avena ocupe la mayor superficie posible, quedando en un grueso de 2 a 3 centímetros.

Cuando la avena se germina en cilindros o en sacos, no es necesario el empleo de la formalina o similar como en el caso de la germinación en bandejas o estanterías, con los cilindros o los sacos uno puede arreglárselas para tener uno o más disponibles para cada día de la semana y así hasta en el rigor del invierno se tiene verdura sin tenerla que comprar.

Suministro de la avena a las aves:

Cuando no se utilizan los vástagos, en cuatro o cinco días la avena está a punto de consumirse presentándose como apegotados los granos unos con otros y enredados en las raicelas ya salidas. Colocamos la avena en un cubo, si es poca o en una artesa si es mucha, con las manos se va desgajando la masa y se da a los polluelos o a las gallinas en comederos abiertos y bien limpios.

Cuando se da el grano y los vástago, a los cinco o seis días se ha formado ya en la bandeja como un pan de granos y raicelas, pan cada día más fuerte por la salida de los tallos. A los ocho o diez días ese pan es tan compacto que puede sacarse entero de la bandeja, en la que puede decirse que quedó amoldado. El trabajo del desgaje es en este caso mayor, pero se hace también fácilmente en la artesa y una vez bien desgajado el pan, se distribuye a las aves. Cuando no se quiere utilizar la artesa, se puede sacar el pan entero v colocándolo sobre un tablero, con un fuerte cuchillo se va cortando a trozos que, se van desgajando uno a uno con las manos.

A cada gallina debieran dársela sobre unos 6 a 7 centímetros cuadrados. Un cuadrado de pan de avena germinada con tallo de 8 a 10 centímetros de altura y 6 a 7 centímetros de lado llega para 10 gallinas. En un pan 50 x 50 centímetros de lado comen bien 80 gallinas y si los tallos son de 12 a I5 centímetros hasta el doble. En tableros de 60 x 60 con tallos largos, comen de 160 a 200 gallinas.

Es bueno fijar la hora de mediodía para dar diariamente la ración de avena. Cuando se da a los polluelos se necesita desgajar bien, y si los tallos son largos trincharlos para que queden en pequeños fragmentos.

La germinación y el suministro de la avena germinada fue una verdadera revelación cuando se empezó a hablar de ello hace muchos años. En verdad resuelve el problema de obtener materia verde y muy buena con poco gasto, en todo tiempo y especialmente en invierno en que no hay alfalfa, trébol ni otros forrajes de leguminosas que son los más recomendables.

Seguramente que muchos de vosotros tenéis ya la costumbre de dar avena germinada, pero a los que no lo habéis puesto en practica, os recomiendo que hagáis la prueben, con la seguridad de que os felicitareis de ello.

Composición de la avena y otros cereales (valor por 100 gr.)

Plantación avena sativa L seca para recolectar

Avena o trigo remojado como lo hacemos:

Avena o trigo remojado como complemento del pienso, esta es otra manera más fácil de dar las semillas de forma apetecible a nuestras gallinas, mejor entera y remojada (en agua durante dos o tres días en sitio fresco), ponéis la cantidad que os haga falta para vuestras aves, le vais dando vueltas con una cuchara et., para sacarle el aire de las semillas y que penetre el agua perfectamente, estos recipientes de las fotos que os pongo, son de media para doce o catorce aves, así que calculáis lo que os puede hacer falta.

Se pondrá muy turbia y desprenderá algo de olor, produciendo una telilla blanca grisácea de hongos si hay mucha temperatura de calor en el ambiente, no os preocupes por ello, se soluciona fácilmente cuando la limpiemos al final del proceso, en caso que en el plazo de los tres días, observamos que se nos haya llenado el recipiente por completo por la parte de arriba (siempre tiene que tener agua tapando las semillas) con una cuchara la eliminamos.

Importante cuando veáis que ya están listas las semillas, con un colador de acero las limpias con agua limpia, la boquilla de la manguera nos servira perfectamente, ya que  la podemos dar distintas posiciones de chorro y presión. Lo ideal es que se lo deis a las gallinas a ultima hora de la tarde, les vendrá muy bien la avena para las ponedoras, dormirán con el buche lleno y estarán relajadas, esto es muy importante porque es cuando ellas están preparando el recubrimiento del cascarón del huevo durante la noche mientras duermen, para la puesta del día siguiente.

Si se lo mezcláis con el pienso ellas que son muy selectivas, os comerán todos los granos y dejaran tirado el pienso, por eso la opción que os comento, en las fotos veréis el proceso y descripción para que os hagáis una idea, esto no es para dárselo todos los días, se lo vais alternando, cada X días se lo dais y otros no según veáis, fijaros en la defecación para aprender a distinguir, es de color marrón claro, para saber que alimento lo produce y no una enfermedad, ver apartado de las cacas colores y formas.

Avena en remojo removemos un par de veces al día para que el agua entre bien en las semillas y sacarle el aire.

 

Bibliográfica:

Scade, John. » Cereales «. Editorial Acribia. Zaragoza, España, 1975.

Howthorn, Jonh. » Fundamentos de la Ciencia de los Alimentos» Editorial Acribia. Zaragoza España 1983.

Gustave F. Heuser, Feeding Poultry, editorial La Carpeta México. 1955.

Muller, Hg & Tobin G. «Nutrición y ciencia de los Alimentos» Editorial Acribia. Zaragoza, España.

 

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