Las siguientes láminas muestran un pequeño estudio experimental realizado sobre el comportamiento de una gallina clueca durante la incubación natural. Mediante marcas y letras identificativas en cada huevo, fue posible observar cómo la gallina cambia continuamente la posición y orientación de los huevos dentro del nido.
Estos movimientos favorecen una distribución homogénea del calor, evitan adherencias embrionarias y contribuyen al correcto desarrollo del embrión durante la incubación.
El volteo y cambio de lugar de los huevos durante la incubación natural por la clueca o llueca es una cuestión muy discutida.
Mientras unos afirman que la gallina cada día les da media vuelta completa, otros opinan que no les hace dar más que un 1/4 de vuelta y otros que la dan de 3/4.
Estas opiniones influyen también en la práctica del volteo en la incubación artificial. En la que también hay divergencias de criterio, y mientras unos les hacen dar 1/2 vuelta, otros los voltean 1/4 y otros 3/4.
Para resolver la cuestión, se dispuso la investigación cerca de la misma naturaleza, y para ello observamos en dos nidos, determinando minuciosamente lo que con los huevos hicieron las cluecas o lluecas.
Esto nos permite, además, la observación del cambio de lugar de los huevos, es decir, ver si era o no cierto que los del centro son llevados a la periferia y los de esta al centro.
La investigación se hizo sobre 15 huevos en cada nido, y para ello se marcaron todos los huevos con un número. Y en el polo mayor se dibujó una +, poniéndose las letras a, b, c, d en cada una de las puntas de la cruz.
Esto nos permite apreciarlo gracias al trabajo notable de investigación realizado por el profesor J. L. Frateur del Instituto de Zootecnia de Lovaina (Bélgica), el volteo con 1/8 de aproximación.
La posición de los huevos se anotó todos los días, practicándose la observación a las ocho de la mañana, cuando se sacaba la clueca para darle libertad y para que comiera.
Los nacimientos tuvieron lugar normalmente al empezar los 22 días de iniciada la incubación.
Es decir, si cambio de lugar del centro a la periferia y de esta al centro, quedó determinado en las tablas que establecieron, pero las cifras solo pueden determinarlo con aproximación, porque es difícil decir si un huevo ocupa exactamente la periferia o el centro.
Si se quiere determinar con mayor exactitud, es preciso tener a la vista los diseños en que se representa la situación de cada huevo en cada uno de los 21 días que duraron las incubaciones; aquí solo veremos la posición de dos nidos (1).
Del examen de estos cuadros y de los grabados se desprende:
Los grabados que ilustran este trabajo muestran perfectamente el cambio de posición de los huevos, o en otros términos, la rotación sobre sus ejes.
Basta una ojeada sobre las láminas para convencerse de que el cambio de posición tiene lugar casi exclusivamente por un movimiento de rotación sobre el eje mayor. En las tablas que se establecieron, se determinó el grado de rotación ejecutado por cada huevo.
(1) El informe del Prof. Finleur publica los 42 diseños, esto es 21 para cada nido, pero por el gran espacio que ocuparían, solo publicamos dos para cada nido a título de muestra orientadora.
Del examen de las tablas se desprenden los siguientes datos en las dos incubaciones, base del estudio.
En los dos nidos juntos, resultados obtenidos.
Los datos recogidos y el modo como la gallina mueve los huevos explican la importancia relativa del desplazamiento y de la rotación.
Si nos fijamos, cuando nuestras gallinas vuelven al nido, los mueven bruscamente con el pico, llevando los huevos del centro a la periferia y los de periferia al centro, con lo cual desplaza y hace que cambie la posición de los huevos.
El interesante trabajo del Prof. Frateur arroja una verdadera forma o luz sobre ese punto, por algunos tan discutidos, y como en la incubación artificial, la máquina ha de imitar en todo lo posible a la naturaleza.
En este trabajo tiene el modelo a que ha de estar sujeta la manipulación de los huevos en incubación, en los que, como puede verse, hasta que se cambien de lugar y que dan una pequeña vuelta, sin necesidad de voltearlos por completo, o sea en 1/2, como hasta ahora se venía recomendando.
Ello se comprende si se tiene en cuenta que el más pequeño movimiento de rotación es suficiente para evitar la adherencia del germen a la membrana albuminífera que recubre la pared interna del cascarón y, por lo tanto, logrado esto, da lo mismo que el huevo dé 1/8 de vuelta o lo haga la media vuelta.
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