Canto del gallo castellano negro

Donde se produce la voz del gallo

La voz es, similar al hombre, una vibración sonora, aunque su laringe presenta notables diferencias. Recordemos cómo se estructura el órgano vocal en los seres humanos.

Entre la cavidad posterior de la boca y la tráquea se ubica una pequeña caja, reconocida externamente en el cuello por la proyección que comúnmente se conoce como manzana de Adán. Por encima de esta caja se sitúa, al momento de deglutir el alimento, una especie de cucharita denominada epiglotis.

La cavidad de esta caja, conocida como glotis, es bastante reducida; se conecta en la parte superior con la boca y en la inferior con la tráquea a través de dos pequeñas hendiduras alargadas, que están orientadas horizontalmente de atrás hacia adelante. Los dos bordes de la hendidura inferior son llamados cuerdas vocales, que, al estar tensas o relajadas, generan los distintos sonidos de la voz humana.

En las aves, la hendidura superior se encuentra considerablemente alejada de las cuerdas vocales; esta hendidura, denominada laringe superior, tiene bordes fijos y no es cubierta por la epiglotis.

En la parte inferior de la tráquea, en el lugar donde se divide para formar los bronquios, se halla una especie de travesaño óseo, con encima una membrana en forma de media luna; a cada lado, debajo de esta estructura ósea, es decir, en el inicio de cada bronquio, existe una hendidura cuyas orillas son auténticas cuerdas vocales.

El primer anillo de los bronquios está separado por una membrana del último huesecillo que concluye la tráquea, y en esta doble estructura, conocida como laringe inferior, se genera el sonido en las aves, gracias a la compleja acción de numerosos músculos que tensan o aflojan las cuerdas vocales y las membranas de este notable mecanismo.

Es fácil entender de qué manera el vasto volumen de aire presente en el cuerpo del animal contribuye significativamente a intensificar y ampliar la voz; así, aquel que describió al ruiseñor como poseedor de una voz con plumas capturó poéticamente una realidad anatómica. En la sección dedicada al Sistema Respiratorio de la Gallina, se puede encontrar un esquema.

En conclusión, la tráquea y la laringe en las aves constituyen una sola entidad, cuyo tamaño llena completamente la cavidad de la glotis; y en lugar de un par de cuerdas vocales, existen dos. 

  • Aquellas aves cuyo canto es poco melódico, el tabique semilunar mencionado no está presente,
  • Y en las que carecen totalmente de canto, los músculos de la laringe siempre están ausentes.

Vocalizaciones:

Las aves de corral, específicamente las gallinas, poseen una variedad de vocalizaciones para comunicarse entre sí. Existen distintos matices en sus cacareos que indican estados como la inquietud, el estrés, las advertencias o la alarma, así como el dolor, reflejando así su amplia capacidad de comunicación.

Los machos y hembras de la especie avícola cuentan con más de veinte tipos de llamadas distintas, y ciertas vocalizaciones varían según el sexo.

A continuación, comparto un extracto de un libro publicado en mil ochocientos noventa y nueve titulado “Cría lucrativa de las gallinas y demás aves domésticas” del veterinario D. Nicolás Casas de Mendoza, impreso en Madrid por Hijos de J. Cuesta, editores.

Las observaciones finales que realiza el autor son realmente valiosas y, supongo, a todos les será claro el refrán al que alude.

El texto que sigue, que considero de una belleza poética innegable, dice lo siguiente:

El canto del gallo y de la gallina tiene su origen en la división de la tráquea, que actúa como canal para la fonación, y en una laringe inferior ubicada a la entrada del pecho.

Las gallinas emiten respuesta vocal en reconocimiento al canto distintivo del gallo, que al amanecer les invita a seguirlo en la búsqueda de alimento en su compañía.

Dentro del gallinero, el gallo, a pesar de estar bajo el dominio de la domesticación, parece no haber olvidado las responsabilidades que tiene hacia sus gallinas, que son el enfoque constante de sus cantos, ya sea para manifestar su placer, su inquietud o sus ansiedades.

La gallina, tras poner un huevo, acto que puede considerarse como un parto junto a todas las dolorosas implicaciones de la maternidad, estalla en cacareos y melodías de júbilo que son compartidos por el gallo.

Voz del Gallo

El gallo emite tres variaciones en su canto, transmitiendo diferentes emociones.

1.º Canto de amor: El gallo, que es el líder para todas las gallinas, se acuesta temprano y se despierta al amanecer. Su canto varía con las estaciones.

  • En otoño, tras la muda de plumas y previo a la medianoche, llama a las pollas que buscan poner huevos hacia finales de noviembre.
  • Durante la primavera, canta a las dos de la mañana.
  • En invierno, su canto se produce a las tres.

Esta melodía revela su profundo amor. Es la única ave doméstica que emite sonidos nocturnos.

2.º Canto de la postura: Tras la puesta de un huevo por parte de la gallina, el gallo celebra el evento. Se apresura a seguirla y comparte su alegría, replicando su canto con tonadas rítmicas pero de tono estridente.

3.º Canto de llamada: Al descubrir algo que capta su interés, el gallo llama a sus gallinas para mostrarles tal objeto, sin ocultarles nada. La primera que responde siempre es la que más le interesa, ya que actúa con total imparcialidad.

Su llamada se caracteriza por repeticiones y variaciones frecuentes. (tuc-tuc-tuc).

4.º Grito de alarma: La atención del gallo está alerta ante la presencia de aves rapaces en el aire, la aparición de animales desconocidos en el gallinero o personas extrañas, así como objetos que le parecen fuera de lugar. 

En ese instante, avisa a las gallinas, asegurándose de que se acerquen a él para mantener su seguridad. Si considera que el peligro es serio e inminente, intensifica sus gritos con mayor energía, y pronto todas las aves a su alrededor rompen también en el mismo canto. (eeeeeeeiiiii).

5.º Grito de sorpresa: Cuando se trata de una simple sorpresa, su modulación cambia:

El gallo repite brevemente en un tono descendente, produciendo sonidos guturales y entrecortados. (cocoRÓcoco).

6.º Grito de incertidumbre: En situaciones de duda sobre la gravedad de un peligro, manifiesta su inseguridad a las gallinas, emitiendo sonidos graves de forma repetida y a intervalos sin desplazarse.

7.º Grito de dolor: Al ser sorprendido por un fuerte dolor, grita con la máxima potencia de sus pulmones, como si se quejara en un tono agudo.

8.º Tono imperioso: Como se ha mencionado, el gallo se dedica a cuidar y atender a sus gallinas con constancia. Si un competidor se acerca furtivamente con la intención de arrebatarle una de ellas, utiliza una modulación de voz particular que parece advertirle sobre el riesgo de descuidar sus responsabilidades.

Sin embargo, el gallo no siente rencor hacia sus gallinas, lo cual es una de sus características más valiosas. Solo ve a su rival, sin prestar atención a la que le ha sido infiel.

Voz de la gallina

Gallina Castellana negra reproductora.

La tonalidad de la gallina se distingue notablemente de la del gallo. Al igual que en todas las aves hembra domésticas, su sonido es más suave, lo que sugiere su predisposición para la maternidad.

Primera gallina cantante: La forma en que algunas gallinas imitan el canto del gallo se observa en aquellas que tienen un año, las cuales ponen huevos al igual que las demás y que no presentan características hermafroditas, como se ha llegado a pensar.

La gallina que emite canto en las granjas es invariablemente condenada a muerte debido a considerarse un mal augurio. Esta creencia no es más que un mito, como muchos otros que existen.

Segundo canto de expulsión o relacionado con la postura: Se trata de una variación específica de la vocalización que realiza la gallina al concluir su puesta. Se presume que esta melodía se prolonga más si el proceso ha sido complicado. (cooo-coooo-cooo), siendo la duración mayor en función del tamaño del huevo. La gallina cochinchina, que frecuentemente pone, aunque sus huevos son pequeños, tiene un canto escaso o nulo.

Tercer canto cacareo: Este es el sonido característico de la gallina; ella exhibe excitación cuando se encuentra libre o al recibir o encontrar un alimento de su agrado. Emite sonidos de ca-ca-cas con un tono de satisfacción; ca-ca-cas.

Cuarto cloqueo: Este sonido es utilizado cuando la gallina es instigada por la naturaleza a incubar o cuando guía a sus pollitos. El cloqueo de la gallina se inicia con su inclinación hacia la incubación, momento en el que se dice que está clueca, y no se reduce por completo hasta que se prepara para poner nuevamente; es decir, que produce casi de manera continua los sonidos de cloque, clouqite.

El gallo capón que acompaña a los polluelos asimila fácilmente el cloqueo, un lenguaje que los pollitos comprenden de forma excepcionalmente clara.

Quinto grito de orden: Tanto la gallina como el gallo, en busca de reposo, logran captar la atención de la multitud con un breve grito de cro-o-o— que. La clueca también utiliza este sonido para exigir silencio a sus polluelos e inducirles al descanso bajo sus alas.

Sexto piar, pío, pío: Este es el sonido emitido por los pollitos. Mantienen esta vocalización hasta alcanzar la pubertad, una edad que varía entre las diferentes razas.

Se pueden identificar otras vocalizaciones de nuestras gallinas de las siguientes maneras.

Después del apareamiento: Un ruido sordo que se asemeja al que se genera antes de un combate, cuando recién han terminado.

Únicamente el gallo, y solo la gallina que se eriza y agita sus plumas, emiten un sonido que se asemeja más a un “suspiro” de satisfacción tras un apareamiento exitoso, así como un suspiro de relajación en momentos de tranquilidad.

No se trata de un ronroneo, ni de un canto o cacareo.

A la inversa, se trata de un pío más extendido y grave, que producen las gallinas cuando están en calma. Supongo que se trata de un mecanismo de conexión, ya que no he observado que se produzca en situaciones especiales, sino más bien cuando, en realidad, no están llevando a cabo ninguna actividad específica.
Las gallinas, junto con los gallos, representan una de las especies con mayor diversidad en su forma de vocalizar, lo cual contradice la idea de que son animales poco inteligentes.

El canto que emiten antes de poner huevos, cuando se encuentran en un estado de ansiedad, difiere del cacareo que aparece después de la puesta, y ya hemos logrado identificar este comportamiento.

Al primero lo denominamos “canto”, y al segundo lo referimos como “cacareo”.

Existe otro tipo de vocalización que realizan cuando se preparan para descansar; las que ya están asentadas emiten un cacareo similar a un suave pirr, y esto ocurre cuando una gallina nueva se aproxima a acomodarse. Esto es especialmente evidente en los pollitos, que suelen ser más inquietos cuando buscan su lugar y tienden a incomodar a sus compañeros.

Es importante entender la razón detrás de su comportamiento lateral y los sonidos que generan.

Este fenómeno se conoce como “hacer la rueda”. En este ritual, el gallo le exhibe a la gallina su belleza y la calidad de su genética, algo que, supongo, ella interpreta con facilidad para prepararse para el apareamiento.

Estos aspectos evidencian lo fascinante que es la observación meticulosa y sistemática de las interacciones que constantemente se desarrollan en el gallinero y sus alrededores.

El instinto maternal, que se manifiesta de manera notable en algunas razas de gallinas, puede ser un modelo eficaz para la sociedad, al igual que el respeto y la lealtad que, generalmente, las gallinas demuestran hacia el gallo bajo cuya protección se hallan.

Entre los refranes despreciativos que atacan no solo a las vulnerables gallinas, sino también a la fiel compañera del ser humano, no existe ninguno que posea justificación, ya que ha sido comprobado en múltiples ocasiones que la gallina es leal al gallo con el que convive, incluso cuando él no está presente.

La valentía y la agresividad que exhiben las gallinas cluecas cuando perciben una amenaza hacia su descendencia, sin importar el tamaño o la fuerza del adversario, atraen la simpatía incluso de aquellos que no están familiarizados con la avicultura.

Involucrarse en la cría de aves es una actividad saludable, honesta y provechosa, libre de riesgos y más lucrativa de lo que podría parecer a simple vista.

Ya que quien tenga al menos una docena de gallinas y sepa cuidarlas, nunca tendrá que gastar dinero en adquirir huevos, evitando así el coste de productos de procedencia lejana y de calidad cuestionable.

 

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