Enfermedades por hongos en gallinas

Dermatomicosis en cresta de gallo

Tiña de la cresta. Dermatomicosis:

La dermatomicosis es una enfermedad infecciosa contagiosa, de curso clínico, que produce lesiones generalmente localizadas en la piel de la cabeza y producidas por un hongo, Microsporum gallinae, Trichophyton gallinae.

También se la conoce por:

  • Tiña de la cresta.
  • Manchas de la cresta.
  • Cresta blanca.
  • Tiña favosa.

Esta dolencia se caracteriza por causar en el ave unas costras sobre la piel en forma de caspa que se acentúan sobre las partes descubiertas de pluma y sobre todo en crestas, cara y barbas. Se transmite de forma directa por contacto con otro animal ya enfermo y de forma indirecta a través del aire por la cercanía de uno de ellos.

Con el tiempo, estas costras aumentan de tamaño y número, formando costras redondas de color blanco ceniciento. Al evolucionar, el hongo puede llegar a expandirse por el cuello y el cuerpo, atacando la base de las plumas y provocando su rotura y caída.

La tiña es contagiosa; por lo tanto, es conveniente el aislamiento del animal infectado y proceder a la desinfección de las instalaciones. Cabe destacar que el hongo de la tiña encuentra un reservorio idóneo en gallineros oscuros y recargados, además de húmedos.

Etiología:

Esta enfermedad la produce un hongo patógeno del género Trichophyton, el Trichophyton gallinae. Este hongo dermatofito zoofílico infecta a las gallinas y rara vez al hombre.

El Trichophyton gallinae crece bastante bien en los medios comunes para hongos (Sabouraud, Czapek) enriquecidos con tiamina, produciendo macroconidias abundantes. La colonia es brillosa, blanca, con un pigmento rojo llamativo.

 

Especies susceptibles:

Se consideran susceptibles a la tiña todas las especies de mamíferos, aves e incluso reptiles.

Esta enfermedad afecta fundamentalmente a la gallina doméstica (Gallus domesticus) y sobre todo a aquellas razas de gallinas de cresta grande.

Los pavos (Meleagris gallopavo) pueden contaminarse también y padecer la enfermedad en las zonas implumes de la cabeza.

La tiña es más frecuente en meses de frío, de poca humedad y escasa precipitación pluvial. La estabulación en establos calientes, húmedos, sucios, con gruesas capas de estiércol, favorece la infección.

De igual forma, el hacinamiento en explotaciones intensivas hace a los animales más receptivos.

Vías de transmisión:

La enfermedad se transmite por contacto directo y lentamente de un ave a otra sana; además, es frecuente que se transmita por medio del contacto de animales enfermos y sanos con los comederos y bebederos.

Las escamas que se desprenden de los animales enfermos constituyen una fuente de infección, capaz de contaminar a un ave sana.

No se considera improbable la posibilidad de que estas escamas sean ingeridas o inhaladas en el polvo del gallinero y acentúen las lesiones en órganos internos.

La enfermedad se produce más rápido cuando se encuentra la piel escoriada o lacerada.

Esta enfermedad tiene una presentación enzoótica y marcadamente estacional, desapareciendo con el inicio de las lluvias del verano.

Cultivo de Microsporum gallinae

Manifestaciones clínicas:

Al distribuirse el hongo en el gallinero, comienzan a aparecer en las crestas de los animales zonas blancas como superficies de escamas.

La cresta y barbillas aparecen como si hubiesen sido espolvoreadas por harina. El hongo puede establecerse también con la evolución de la enfermedad en las partes plumosas, encontrándonos que las plumas comienzan a caer y alrededor del cañón de la pluma nos encontramos costras escamosas y engrosamiento de la piel.

La enfermedad puede acompañarse de síntomas generales como son depresión, debilidad, adelgazamiento, anemia, etc.

La evolución va en ocasiones camino a la cronicidad, aunque hay animales donde se ha observado la cura espontánea.

La letalidad es baja cuando se mantienen las medidas de higiene.

La parte de la piel afectada por la micosis se encuentra engrosada y cubierta por costras; además de las lesiones externas, en algunas aves se encuentran los focos necróticos, nódulos y depósitos caseosos amarillentos sobre la mucosa de las vías respiratorias altas o del conducto digestivo.

En la histopatología se observa necrosis caseosa en el buche o intestino delgado; en dichas lesiones se observa también favus.

Microsporum gallinae, en barbillas de gallo

Microsporum gallinae, en cara de gallo

Diagnóstico:

El diagnóstico clínico resulta bastante fácil y en ocasiones certero, ya que las alteraciones en la cresta, barbillas y partes implumes de la piel son muy sugestivas para concluir nuestro diagnóstico.

En caso de dudas o investigaciones más amplias, se recurre al diagnóstico del laboratorio, donde en cultivo o en examen microscópico directo, se pone de manifiesto el agente causal.

Asimismo, el diagnóstico biológico y los datos epizootiológicos obtenidos complementan la investigación.

Como terapéutico se pueden utilizar soluciones de yodo, jabón verde y otras, aunque este tratamiento es individual y no se aconseja en las crías intensivas modernas.

El tratamiento a seguir:

En primer lugar, aplicar un desinfectante, utilizar yodo, sobre todo para afecciones en la zona de la cresta, al no ser irritante, y porque tratamos una afección por hongos.

El yodo lo podemos aplicar mientras cepillamos la zona con un cepillo de dientes (suave), para intentar exfoliar algo la zona afectada. Deberemos utilizar guantes desechables y asegurarnos de que el cepillo está siempre húmedo para evitar descamaciones que pudieran ser fuentes de infección futura.

Una vez limpia y desinfectada la zona, procedemos a secarla y limpiarla con una gasa estéril, y en este paso podríamos aplicar alguna crema antimicótica, como las que contienen miconazol, clotrimazol o ingredientes similares.

Este tratamiento lo repetiremos durante varios días, incluido el cepillado. Si por desgracia la infección se ha propagado hacia zona profunda de la piel hasta el folículo piloso, es posible que se necesiten medicamentos antimicóticos tópicos más fuertes, como el ketoconazol o similares. También podríamos requerir antibióticos para tratar las infecciones bacterianas secundarias.

En infecciones muy pronunciadas, también se puede administrar al ave algún antifúngico oral como coadyuvante.

Microsporum gallinae, cresta de gallo

Microsporum gallinae, en cara de gallina

Microsporum gallinae, cresta y cara de gallina

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LOHMANN ANIMAL HEALTH (2012)

 

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