Las enfermedades en gallinas son un problema común que puede afectar a su salud, producción de huevos y comportamiento. Detectar los síntomas a tiempo es clave para aplicar el tratamiento adecuado y evitar contagios en el gallinero.
Síntomas más comunes en gallinas enfermas
Son las manifestaciones de la enfermedad que traducen una alteración funcional, lesional o bioquímica: hipertermia (aumento de la temperatura del cuerpo por encima de lo normal), descenso de la puesta, erizamiento de las plumas.
Los síntomas son muy abundantes, pero se pueden clasificar atendiendo a diversos criterios:
Por su valor diagnóstico:
Según el grado de localización:
Por el orden de aparición:
También se pueden clasificar en objetivos y subjetivos:
Subjetivos: Solo percibidos por el propio enfermo, con los que, evidentemente, no podemos trabajar.
Objetivos: Son los apreciados durante la exploración. Si efectuamos una exploración, podemos hacer una clasificación sensorial:
Síntomas que pueden apreciarse con la vista: Permite descubrir elementos de gran importancia en general, debido a que no solo nos limitamos a inspeccionar a los animales, sino que también nos fijamos en el entorno en que se encuentran.
Síntomas auscultables: Fundamentales para el estudio de enfermedades respiratorias.
Síntomas que se perciben por olfatación: Se utiliza para descubrir afecciones febriles, ya que el ave emite cuerpos cetónicos, y también para detectar una falta de ventilación o posibles trastornos de índole digestiva.
Síntomas apreciables por palpación: Útil para controlar la temperatura, temblores, estado de carnes del animal y estado físico general de las aves.
Lesiones: Elementos que aparecen en las aves como resultado de la interacción entre un agente agresor y la resistencia de los animales.
Diagnóstico: Se utiliza para definir la naturaleza de la enfermedad, y contiene todos los razonamientos e indicaciones del explorador.
Existen dos tipos de diagnóstico:
Una gallina que está enferma, por lo general, presenta cambios evidentes en su comportamiento y apariencia. Los síntomas más comunes son: apatía, aislamiento del grupo, erizado de las plumas, falta de apetito, menor consumo de agua y menor puesta. También se puede presentar diarrea, dificultad para respirar, tos, estornudos, cojera, inflamación de ojos o cresta pálida.
Si permanece quieta, adelgaza o empeora rápidamente, conviene revisarla cuanto antes, separarla del resto del gallinero y consultar con un veterinario especializado en aves.
Las enfermedades que afectan a las gallinas pueden clasificarse de acuerdo con su origen y su modo de transmisión. Esta categoría permite identificarlos y prevenirlos con facilidad.
Las vamos a clasificar en cuatro grupos. Las enfermedades en gallinas pueden agruparse según su gravedad, frecuencia y capacidad de contagio. Esta clasificación facilita su identificación y ayuda a tomar medidas preventivas a tiempo. Ante cualquier duda, siempre es recomendable consultar con un veterinario especializado en aves.
Enfermedades muy importantes:
Son procesos de gran riesgo que pueden provocar numerosas bajas e incluso afectar a todo el grupo si aparecen en la explotación.
Enfermedades importantes:
Son aquellas que pueden causar problemas serios y pérdidas relevantes, pero en general su peligrosidad es menor que las anteriores.
Enfermedades a tener en cuenta:
Son enfermedades que ocurren con menor frecuencia, pero que deben ser vigiladas porque pueden aparecer en determinadas condiciones.
Enfermedades controladas o poco habituales:
Se trata de procesos actualmente raros, que han sido erradicados en algunas zonas o reducidos gracias a la vacunación y al buen manejo sanitario.
Cuadro de enfermedades:
En esta sección lo pondré de una manera fácil para la comprensión de todos nosotros, que normalmente no somos unos especialistas en la materia, y poder tener una información más directa de las posibles causas de enfermedad de nuestras aves.
Toda esta información que a continuación encontraréis, así como la que ya hemos leído, que está redactada y bien detallada, para poder entenderla nosotros.
Pero recordar que el especialista, que es nuestro veterinario, es quien tiene que corroborar los síntomas y nos dirá qué enfermedad tienen nuestros animales, así como su tratamiento y mantenimiento para que no recaigan nuestras queridas aves.
Cómo lo hacemos:
Las clasificaremos por enfermedades generales dependiendo de su grupo y, dentro de cada uno de ellos, tenéis un enlace a las enfermedades que comprenden ese grupo, que os llevará hacia la información y documentación fotográfica de la misma, para mejor comprensión nuestra de las posibles causas de enfermedades de nuestras aves.
Pero antes fijaros en este póster de Medidas de Bioseguridad en explotaciones avícolas, para que os deis cuenta de los riesgos que pueden tener vuestras instalaciones y cómo actuar, aunque sean pequeños gallineros o galpones.
Medidas de bioseguridad en explotaciones avícolas, póster
Bacterias, que son:
Microorganismos unicelulares cuyo material hereditario no se encuentra encerrado en un núcleo, y que pueden adoptar diversas formas.
Cada bacteria no solo tiene una forma característica que la puede distinguir en un medio adecuado, sino que esta obedece a las características de un hábitat concreto. Hay bacterias que adoptan formas distintas en diversos medios y otras bacterias que siempre presentan la misma forma.
La cápsula bacteriana puede adoptar formas más o menos resistentes según las condiciones del medio en que se desarrollan; así, una bacteria en un medio de cultivo suele carecer de cápsula, mientras que en el ambiente exterior adopta formas más resistentes para sobrevivir a las condiciones adversas.
En cuanto a la reproducción, en condiciones favorables, las funciones de reproducción se verifican con gran rapidez, pues cuando una bacteria alcanza su tamaño óptimo, se escinde en dos y da lugar a dos hijas, las cuales harán lo propio, multiplicándose de manera verdaderamente geométrica si las condiciones del medio así lo permiten.
El enrarecimiento del medio termina por frenar la reproducción y, al final de una fase de estabilización, sobreviene la lisis bacteriana, reduciéndose la población.
Algunas bacterias son capaces de formar los llamados esporos al final de su periodo de multiplicación.
Estos esporos son extraordinariamente resistentes frente a las influencias externas, tales como el calor, la desecación y los desinfectantes.
A partir de los esporos, siempre que las condiciones del medio sean las adecuadas, es posible la aparición de formas vegetativas con poder patógeno según la especie.
Virus, que son:
Seres estructuralmente muy simples, de parasitismo intracelular obligado y que solo se reproducen en el interior de células vivas.
Contienen como información genética DNA o RNA, tanto de simple como de doble cadena, pero nunca tienen ambos ácidos nucleicos juntos. Protegiendo su información se encuentra una cápsula proteica o cápside.
La reproducción vírica depende de la variedad de que se trate, aunque, por lo general, consiste en una duplicación de las estructuras macromoleculares que se autoindependizan y reconstituyen a expensas del material celular de la célula hospedadora.
La clasificación se hace de acuerdo con su dotación en ácidos nucleicos:
Hongos, que son:
Los hongos son plantas talófitas carentes de clorofila y, en general, con una organización pluricelular, lo cual les diferencia de las bacterias.
Están formados por una serie de micelios, algunos sumergidos en la estructura que les sirve de medio de cultivo y otros aéreos.
Los aéreos llevan el aparato reproductor del hongo, los esporos, que se disponen de modo variable de unos a otros, particularidad que se utiliza para su identificación y clasificación.
Existen dos tipos de micosis:
Los hongos poseen una tendencia esencial a producir infestaciones locales, particularmente en forma de dermatomicosis.
Son también capaces de multiplicarse en el interior del organismo, dando así origen a micosis orgánicas y sistémicas o a una invasión generalizada por vía hemática que suele tener un fin mortal.
Parásitos, que son:
Son las temidas plagas en avicultura; el efecto patógeno se lleva a cabo, ya sea por la presencia del parásito en sí, o bien de un modo indirecto por las reacciones propias del organismo. Existen de diversos tipos:
De acuerdo con esto, existe una distribución entre efectos directos e indirectos y las acciones patógenas que se deben a cualquiera de las siguientes causas:
Cuando nos encontramos frente a enfermedades víricas o bacterianas, es muy importante tener análisis de laboratorio, ya que de esta forma se puede llegar a un conocimiento más profundo de las lesiones.
Los análisis que se hacen en los laboratorios son muy variados:
De esta forma, el avicultor que detecte anomalías en algún individuo de su explotación debe remitir muestras al laboratorio.
Estas muestras pueden ser de varios tipos:
Otros tipos de enfermedades:
Existen unos tipos de enfermedades que se pueden evitar en las explotaciones avícolas, tanto extensivas como las nuestras, con el simple hecho de utilizar una alimentación tradicional como se viene realizando desde antaño.
Partiendo de un ave sana, una alimentación equilibrada en macro y micronutrientes, sin productos ajenos a los necesarios, asegura una actividad metabólica normal del ave.
Pero el alimento puede no ajustarse a lo requerido y esto puede llevar consigo la aparición de perturbaciones que se pueden agrupar en:
Enfermedades por exceso:
Enfermedades por defecto, deficiencias o carencias:
Este tipo de enfermedades no debe entenderse como la falta de alimentación de las aves, sino la falta de elementos en los distintos niveles de composición de las raciones. Generalmente, no se suelen presentar problemas, porque si la alimentación es a base de raciones, es habitual marcar márgenes de seguridad.
Las situaciones de carencia se considerarán en dos grandes grupos:
Enfermedades por desequilibrio:
Siempre que se plantea una situación de exceso de un nutriente o de carencia, se produce un desequilibrio, capaz de alterar el normal fisiologismo.
Esta alteración, siempre que no sobrepase unos límites umbrales, puede ser resuelta por la capacidad compensadora del ave para recuperar su perfecto estado de salud.
Enfermedades por toxicidad:
Un producto es tóxico cuando se puede encontrar a niveles tales que produzca alteraciones de algunos procesos metabólicos del ave, originando efectos biológicos adversos, un deterioro en los rendimientos económicos de la producción, o bien dar lugar a la presencia de residuos indeseables para el consumidor final.
Bueno, con estos datos creo que podremos tener una información muy aproximada a las posibles enfermedades de nuestras aves, pero para eso están nuestros doctores veterinarios, que son los profesionales que nos dirán qué enfermedad tienen, su tratamiento y cuidados para que nuestras queridas aves no recaigan.
Descubre a través de las siguientes imágenes los principales tipos de enfermedades en las gallinas.
Cada bloque reúne síntomas, causas, prevención y artículos específicos para que puedas identificar problemas de salud y actuar a tiempo en el gallinero.
El conocimiento de las enfermedades de las aves en este tipo de explotación debe ser un punto fundamental, ya que, en ocasiones, el número de bajas llega a adquirir un porcentaje muy alto.
Para dicho conocimiento existe la Patología, que es la ciencia que estudia la problemática de las enfermedades, sus causas, sus formas de presentación, su identificación, su diagnóstico, su terapéutica, la forma de curarlas y, por último, cómo prevenirlas, bien sea por procedimientos higiénicos, dietéticos o vacunales.
El contagio de las enfermedades puede tener sentido horizontal, es decir, por aves que conviven a la vez en la misma explotación, o por transmisión vertical, que es el contagio que se produce por generaciones, pasando de la gallina al pollito a través del huevo.
La enfermedad, por tanto, es un estado anormal del organismo producido por una reacción del mismo frente a agentes externos o internos; así, este estado anormal implica que las aves no se encuentran en condiciones óptimas para la producción, y el objetivo es eliminar todas las causas desfavorables para los animales, consiguiendo así un rendimiento adecuado.
Para el estudio de las diferentes enfermedades, cabe tener en cuenta una serie de apartados:
Etiología:
Es la parte de la patología que estudia las causas que producen la enfermedad. Estas causas pueden ser:
Patogenia:
Es la parte de la patología que estudia cómo actúa el agente causal sobre el animal, acercándose a la forma o vías mediante las que la causa puede afectar a los diferentes órganos o sistemas. Las vías por las que actúan las causas son diversas:
Curso:
Identifica la manifestación de la enfermedad en función de la intensidad de la agresión y la reacción de resistencia del ave.
Estudia y afirma el provenir de una enfermedad, apoyado en el conocimiento de su curso, con todas sus vicisitudes, accidentes y complicaciones que puedan sobrevenir, la perspectiva de su duración, las secuelas o defensas que puedan quedar después de su curación y la probabilidad de recaídas.
Terapéutica: La terapéutica es el juicio por el cual se afirma el tratamiento más conveniente para una determinada enfermedad.
Este tratamiento puede ser de tres tipos:
Profilaxis: Consiste en la prevención de las enfermedades. En avicultura existen dos tipos de profilaxis:
Limpieza y desinfección: Operaciones que abarcan toda la cadena productiva, mediante la aplicación de técnicas y productos adecuados para el control de bacterias, hongos, artrópodos y ácaros.
Programación de planes vacunales específicos: Estos programas están en función de la situación patológica de la explotación, de la zona y del tipo de aves.
Las vacunaciones se realizan mediante el agua de bebida, por instalación intraocular o intranasal o por aspersión, si se suministran vacunas vivas, o bien por vía parenteral si se aplican vacunas inactivadas.
Las enfermedades de las gallinas se propagan de dos maneras:
Conocer cómo aparece una enfermedad ayuda a mejorar el diagnóstico, aplicar tratamientos adecuados y prevenir nuevos contagios.
Para estudiar una enfermedad de las aves, generalmente se analizan tres aspectos principales:
Cuanto antes se detecten los síntomas, mayores serán las posibilidades de recuperación y menor el riesgo para el resto del lote.
Las enfermedades aviares son trastornos de la salud que afectan a las gallinas y a otras aves, y que son provocadas por bacterias, virus, hongos, parásitos, deficiencias nutricionales o problemas ambientales. Conocer sus síntomas y tipos ayuda a detectarlas a tiempo, actuar correctamente y proteger la salud del resto de las aves del gallinero.
Una gallina enferma suele estar apagada, aislada, con las plumas erizadas, sin apetito o poniendo menos huevos. También se pueden presentar diarrea, dificultad respiratoria, cojera o cambios en la cresta y el ojo.
Lo primero es separarla del resto del grupo y observar sus síntomas, revisar el alimento, el agua y la higiene del gallinero. Si tu gallina empeora rápidamente, deja de comer o tiene problemas respiratorios, lo mejor es acudir a un veterinario especializado en aves.
Lo mejor para prevenir es mantener la limpieza, agua fresca, alimentación equilibrada y buena ventilación. Es importante también desparasitar cuando sea necesario, evitar el hacinamiento y observar cualquier cambio de comportamiento.
Sí, muchas enfermedades pueden contagiarse entre las aves por contacto directo, por las heces, por el agua, por alimento contaminado o por parásitos. Algunas también pueden transmitirse por el huevo, así que ante cualquier sospecha es recomendable actuar rápido.
Lo más recomendable es llamar al veterinario si su gallina tiene dificultad para respirar, diarrea persistente, pérdida rápida de peso, heridas graves, parálisis, o si tiene varias aves enfermas al mismo tiempo. Una atención temprana hace que mejore el pronóstico.
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