Este es el resultado final, os cuento cómo tenéis que hacerlo paso a paso

Vamos a construir unos ponederos:

Disposición y construcción de un grupo de cuatro ponederos de madera, sobre un banquillo o plataforma, que les sirve de soporte común. Este formato que aquí os presento ya fue ideado y utilizado por uno de nuestros ancestros de la avicultura española en 1937, por don Ramón J. Crespo, y hay que tener en cuenta que lo antiguo está muy pensado y revisado para que funcione.

Por eso me he guiado por él y ahora que están finalizados los tres que he hecho para mis gallineros, me quito el sombrero de lo bien que quedan y lo prácticos que son para poder hacer su limpieza, cosa que es muy importante para tener controlados a los ácaros.

Materiales:

A- Soportes de madera en forma de escuadra de 30 cm, atornillados a la pared.

B- Tabla de 30,5 cm de ancho por 125 cm de largo, que formará el fondo de los nidales.

C- Testeros o divisiones hechas con tablas de 1 cm de grueso por 30 cm de ancho y 30 cm de alto.

Todo esto lo podéis cambiar según las necesidades que tengáis en vuestros gallineros; yo los que he hecho son de 4 divisiones y les he agregado un asidero y algún cambio más. Lo explico en los siguientes apartados y con las fotos quedará más claro.

Primer apartado, ponederos: A

Estos soportes, que tienen una configuración en ángulo, deben ser elaborados con precisión, es decir, deben contar con las ranuras en ambos lados para su unión y adhesión.

Para asegurar que queden perfectamente horizontales y alineados, es necesario emplear una regla recta, un nivel, una cinta métrica y un lápiz para realizar las marcas en la pared.

He establecido una distancia de 60 cm desde los aseladeros donde pernoctan las gallinas hasta la parte de la escuadra que sostendrá la base de los nidales.

Los tornillos que he utilizado están insertados en tacos de 8 cm; se debe usar un tornillo robusto, como el mostrado en la imagen, y al atornillar, es fundamental que el taco no gire. Para evitar este inconveniente, se deben realizar los agujeros con cuidado utilizando un taladro, ya que esto es crucial para que las escuadras puedan soportar adecuadamente las estructuras que se colocarán posteriormente.

Para la instalación de cuatro ponederos, son suficientes dos escuadras; si se desea añadir un quinto ponedero, será necesario incluir una escuadra adicional.

Escuadra de madera de frente

Escuadra de madera de lado

Escuadras colocadas y alineadas

Otra perspectiva de las escuadras

Segundo apartado, ponederos: B

Ya colocados los soportes de escuadras promediados, al espacio que nos hace falta, preparamos la tabla que formará el fondo de los ponederos.

Tenemos que hacerle un rebaje por la parte de atrás donde salen las escuadras; para ello, colocamos encima la tabla, la sujetamos para que no se nos mueva a la hora de marcar, con un par de sargentos y con un lapicero marcamos en el soporte donde tenemos que hacer el corte.

Con el metro medimos cuánta profundidad nos hace falta; esto que parece muy sencillo hay que hacerlo al milímetro para que encaje perfectamente (después del corte con la caladora, con una lima de madera ajustamos) para que no nos quede junta abierta, porque sería un sitio fabuloso, en especial para el ácaro rojo.

En la foto, si os fijáis, yo he agregado otras tres tablas por la parte de abajo, promediadas y atornilladas al soporte con tornillos de acero de 1,5 cm, pues he utilizado madera de 1 cm muy dura que he tenido que pretaladrar con broca fina antes.

Para poder poner los tornillos (dependiendo del grosor y clase de madera que pongáis, aumentar el tamaño del tornillo) en la madera y ponerles una barra de aseladero, después, esas tres tablas tienen que sobresalir de 12 a 14 cm, eso a gustos.

Bien, ahora, antes de seguir, tenemos que preparar en el fondo de los nidales para la pared; yo lo he hecho de ocume de 0,5 cm de espesor, y en él también tenemos que marcar para hacer un rebaje salvando las dos escuadras.

Para que nos quede perfectamente encima del soporte, esta pieza hay que hacerla bien, pues luego es la que hará anclaje para los nidales finalizados. Cuando la tengamos cortada y bien ajustada, la guardamos hasta finalizar el montaje.

Estos 0,5 cm del ocume me hacen que las divisiones queden a ras del soporte, después de que clavemos el mismo al final, y me servirán para poner la tabla delantera de entrada al interior de los nidales, que quedará encima de las tres tablas soporte del aseladero, haciendo cuña todo el conjunto (en la foto se aprecia el ocume encima del soporte y la tabla delantera presentada encima de las tres tablas del aseladero). Si utilizáis maderas más gruesas, tendréis que promediar el soporte, es decir, añadir 1 o los centímetros a mayores, así como la altura de la tabla delantera.

Ya en el soporte, en la foto se aprecia que he marcado con lapicero las divisiones futuras, descontando 1 cm del grosor de la madera divisoria, dejando un espacio de 30 a 30,5 cm interior; esto nos ayudará mucho para después hacer el premontaje.

En la otra foto, ya está colocado el aseladero de madera de pino de 2,5 cm de grosor y un ancho de 5 cm, largo, lo que nos pida, bien biselada y lijada por todas las caras y los cantos, y clavada o atornillada a las tres tablas del soporte.

Soporte colocado con las marcaciones

Soporte colocado con las tres tablas

Tabla de ocumen finalizada

Soporte finalizado con el aseladero

Tercer apartado, ponederos: C

Ya hemos marcado en el soporte las futuras secciones de los nidales. Previamente, hemos preparado y cortado cinco secciones de 30 por 30 centímetros. En mi caso, dado que utilizo tablones de machihembrar, los he encolado previamente. Posteriormente, luego de agregar las partes faltantes, las he sujetado con unos sargentos y he colocado un peso encima para evitar cualquier deformación o torsión. De esta manera, al día siguiente, estarán listas para su uso.

Si empleáis tableros de madera de pino, lo único que debéis hacer es realizar las medidas y los cortes con precisión para que queden lo más exactos posible.

Colocamos las divisiones con el Ocume sin clavar y realizamos un promedio, marcando sobre él (Ocume) así como en la madera delantera.

Promediamos las divisiones, este es de cinco huecos, los he hecho de cuatro

Para fijar las divisiones, utilizaremos una tabla que luego descartaremos. La colocamos en posición horizontal en el centro y, con una grapadora previamente preparada, comenzamos por los extremos. Con la asistencia de una escuadra, fijamos la primera pieza, asegurándonos de que esté completamente vertical.

Colocamos la tabla que hemos preparado y realizamos el clavado, asegurándonos de colocar un mínimo de dos clavos, ya que de lo contrario, al levantarla, podría moverse. A continuación, repetimos el proceso en el lado opuesto. Una vez que ambas piezas laterales estén firmemente sujetadas a la tabla guía, que posteriormente será retirada, hacemos lo mismo utilizando las marcas realizadas con un lápiz, siempre empleando la escuadra en ambos lados, tanto en la parte delantera como en la trasera.

Cuando todas las divisiones estén fijadas a la tabla guía, instalamos la pieza frontal, que tendrá una altura de 8 o 10 cm y una longitud de 125 cm o la medida requerida. Esta se clavará de manera adecuada, asegurándonos de que solo las esquinas de las divisiones se fijen y no al soporte.

Una vez concluida esta tarea, como se puede observar en las fotografías, levantamos con cuidado la estructura y la ubicamos en un área destinada a realizar la fijación por la parte trasera, utilizando el ocume o la madera que habíamos reservado.

Durante este procedimiento, existe la opción de hacerlo a ojo o, alternativamente, trasladar las dimensiones a la parte trasera para llevar a cabo la fijación en los bordes de las divisiones. Esto está a elección de cada quien, pero es fundamental que ninguna punta sobresalga hacia el interior de los nidales.

Finalmente, instalamos la tabla de 8 cm de ancho en la parte trasera superior, asegurándonos de que se alinee con el ocume, fijándola correctamente a los bordes de las divisiones de los nidales. Luego, retiramos la tabla que utilizamos como guía.

La estructura ya está ensamblada. Ahora procede a cubrir todas las fisuras, lijar cualquier superficie áspera y aplicar un barniz en al menos dos capas.

Tabla guía que hemos utilizado

Los nidales casi finalizados

Rejunte de grietas con pasta oscura

Dejando secar, lijar y barnizar

Y aquí tenemos el resultado concluido: los nidales que hemos creado pueden ser levantados sin dificultad cuando sea necesario limpiarlos o verificar la presencia de plagas de ácaros. Pueden ser retirados del gallinero para ser lavados o recibir el mantenimiento requerido.

Un aspecto relevante a considerar es que la madera utilizada sea de tonalidad oscura. Aclararé esto: si empleamos pino o maderas claras, será esencial aplicar un tinte o un barniz de tonalidad oscura, como caoba o palisandro, entre otros.

La razón de esta elección es que nuestras apreciadas gallinas prefieren ambientes oscuros. Dado que no hay tablas en la parte superior, el uso de madera oscura les proporciona las sensaciones necesarias para que se sientan tranquilas.

Confío en que esta información os sea útil o al menos que encuentren algunas ideas para llevar a cabo sus propios proyectos.

Finalizados y podemos moverlo

Para apreciarlo mejor

Si nos enfrentamos al inconveniente de que nuestras gallinas logran subirse, estamos hablando de una superficie de un centímetro de grosor; podemos diseñar una tapa de madera que cuente con una inclinación apropiada, lo que evitará que las aves se posen sobre ella.

Luego de calcular la altura necesaria para garantizar que la tapa disponga de la inclinación adecuada y que nuestras gallinas no puedan sostenerse en ella, se debe instalar un listón en la pared, utilizando tres tirafondos junto con sus respectivos tornillos, e incorporar dos bisagras que sean proporcionadas para la conexión con la tapa.

Cuando sea necesario limpiar los nidales desmontables, al elevar la tapa, podemos sostenerla contra la pared con cualquier medio disponible, como un tornillo, una abrazadera o una cuerda, permitiéndonos realizar la limpieza de manera efectiva.

Es recomendable colocar en cada nidal recipientes (como los que se utilizan para herramientas, que se pueden encontrar en tiendas de bricolaje en distintos tamaños y son de bajo costo), similares a los de la imagen, que nos faciliten la observación y el control de los parásitos externos que afectan a nuestras gallinas, además de que su limpieza es muy sencilla y rápida.

Sugiero agregar viruta dentro de la caja y esparcir diatomea en el fondo. Tras colocar un poco de viruta en la parte superior, será la gallina la que se encargue de mezclarlo; así lograremos mantener a raya a uno de los parásitos más problemáticos, el ácaro rojo, así como a las pulgas de gallina y otros que representan menor riesgo.

Tapa cerrada nidales

Tapa levantada nidales

Haciendo limpieza y ellas a lo suyo.

Aseladeros o posaderos:

Los aseladeros, posaderos o perchas son los lugares donde las gallinas descansan, duermen y defecan. Me he basado en un documento antiguo que aparece en la foto para su construcción, incorporando algunas innovaciones.

La ejecución de este proyecto depende del área o dimensiones disponibles. Yo he ajustado las medidas a las del gallinero, utilizando una de las paredes del mismo para su creación.

Una de las modificaciones que he implementado es el uso de imanes en lugar de pestillos para asegurar los dos paneles frontales, facilitando así su extracción para la limpieza de los excrementos. Además, uno de estos puede utilizarse como una nacedora para las crías, colocando un panel de madera o fibra en la parte superior para evitar que se ensucien.

Aseladeros finalizado de un gallinero

vista de aseladeros

Aseladeros o posaderos para dormir las gallinas, plano

Perfiles adecuados para los posaderos, perchas o aseladeros

Puerta frontal con los imanes

Puerta frontal con los imanes, y perchas

Trampilla de apertura o cierre:

La construcción de la trampilla es sumamente sencilla, ya que únicamente se requieren dos guías en forma de L fabricadas en aluminio. Estas se fijarán a un soporte de madera que debe ser de las dimensiones adecuadas según nuestras necesidades. Una vez que todo esté ensamblado, procederemos a fijarlo en la pared utilizando dos anclajes y sus correspondientes tornillos, asegurándonos de que esté nivelado o en plomada para garantizar un acabado perfecto. Posteriormente, cortaremos la tabla que servirá como trampilla para el espacio destinado a permitir el acceso al patio de nuestras gallinas.

En cuanto a la tabla que funcionará como puerta, al momento de realizar el corte, debemos reducir el ancho en 0,5 cm en cada lado. Por ejemplo, si la abertura entre las guías de aluminio es de 35 cm, la madera debe ser cortada a 34 cm. Esta reducción asegurará un correcto deslizamiento al subir y bajar por las guías de aluminio.

Finalmente, debemos colocar un tirafondo cerrado en un borde de la tabla, el cual servirá para sujetar una cuerda; en el extremo opuesto, utilizaremos un taco de madera u otro material que será útil para mantener la trampilla en posición elevada mediante otro tirafondo abierto que impida su descenso.

Este tirafondo abierto será instalado al final del proceso; elevamos la trampilla y determinamos la ubicación ideal donde la cuerda debe colgar para que mantenga la trampilla en su lugar, asegurando que nuestras gallinas dispongan de suficiente espacio para salir. Es un procedimiento bastante sencillo.

Puerta trampilla, cerrada

Puerta trampilla, levantada

 

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