Enfermedades Parasitarias:
La capilariosis es una enfermedad determinada por la presencia en el tubo digestivo de las gallinas de un verme llamado Capillaria.
Las aves que contienen en su tubo digestivo una cantidad apreciable de capillarías presentan trastornos diarreicos de forma irregular, están tristes, débiles y enflaquecen de forma progresiva.
En ocasiones pueden aparecer casos de parálisis y es posible una baja importante de puesta, sin observarse causa aparente, detectándose la presencia de capilarías solamente mediante cuidadosos exámenes.
Las capilariosis son parasitosis producidas por varias especies de nematodos del género Capillaria que, en las aves, parasitan el esófago, el buche, el intestino delgado y los ciegos.
El género Capillaria pertenece a la familia Capillariidae, superfamilia Trichuroidea, orden Enoplida. Los miembros de esta familia se caracterizan por su aspecto filiforme, con la parte posterior del cuerpo un poco más gruesa que la anterior, con una hilera de numerosas células esofágicas glandulares (esticocitos) no incorporadas al tejido esofágico y a cuyo conjunto se denomina esticosoma; huevos en forma de limón, ovalados y con dos tapones en sus extremos.
Los machos poseen una larga espícula y una vaina espicular armada de diminutas espinas. Este género contiene numerosas especies que parasitan a aves y mamíferos, reptiles, batracios y peces.
Las especies de mayor interés que parasitan el intestino de las aves son:
Entre las especies que se localizan en el esófago y buche se encuentran:
—C. contorta: Con machos de 12-17 mm de longitud por 52-80 11 m de anchura y hembras que miden 27-60 mm y 77-150 11 m, respectivamente.
—C. annulata: los machos tienen una longitud de 15-25 mm y las hembras de 37-80 mm. Los machos tienen una anchura de 52 – 74,11 m y las hembras de 77 – 120,11 m. La extremidad cefálica tiene una dilatación cuticular típica.
De estas especies, son gallináceas domésticas (gallina, pavo, pavo real).
Y de vida silvestre:
El ciclo vital de Capillaria contorta, C. obsignata y C. anatis es directo. Los huevos del parásito se eliminan con las heces y se desarrollan en el ambiente externo, permaneciendo la larva en el interior del huevo y siendo infectiva en 2-3 semanas.
El hospedador se infecta cuando ingiere los huevos al picotear en el suelo. Sin embargo, en el caso de C. contorta, se admite que las lombrices de tierra (Eisenia fétida y Allolobophora caliginosa) pueden actuar como portadoras de los huevos infectantes e incluso que el ciclo pudiera ser directo o indirecto y las lombrices de tierra ser verdaderos hospedadores intermediarios.
Los huevos eliminados con las heces se desarrollan hasta ser larvas de primer estadio en el medio ambiente en 11-12 días. Las lombrices de tierra ingieren los huevos larvados y en ellas se alcanza el estadio infectivo, unos 9 días después de su ingestión por la lombriz, tras quedar libres de las cubiertas del huevo en el tubo digestivo de los anélidos. Una vez que las aves se infectan al ingerir las lombrices, los vermes se desarrollan y alcanzan el estadio adulto en unas 3 semanas.
Un pequeño número de vermes de cualquiera de las especies no llega a causar problemas en las aves. Por el contrario, si son muy numerosos, producen un cuadro clínico grave que afecta a las producciones económicas de las aves infectadas y que puede llevarlas a la muerte.
Las larvas primero y luego los vermes adultos penetran en la mucosa del esófago y buche o del intestino.
Como consecuencia, la mucosa se inflama, tanto más cuanto mayor sea el número de parásitos.
El epitelio se descama y aparecen puntos hemorrágicos en la mucosa. Las paredes del esófago y buche engruesan y su musculatura pierde tono; la mucosa se recubre de abundante mucosidad y los alimentos ingeridos permanecen detenidos en el buche o se vacían lentamente al proventrículo.
Si el intestino delgado es el afectado, se origina una enteritis, al principio mucosa; más tarde aparece un punteado hemorrágico y el epitelio se descama, aumentan las secreciones y disminuye la absorción intestinal, dando lugar a diarrea líquida.
Si los parásitos se localizan en los ciegos, su mucosa se inflama y se produce diarrea, generalmente muy viscosa. En todos los casos se resiente el estado general de las aves y sus producciones; pierden peso y llegan a morir.
Las capilariosis se observan en aves de todas las edades y las aves adultas actúan como portadoras y diseminadoras de los vermes.
Los síntomas se manifiestan ya durante el período prepotente. Con las especies de Capillaria que se localizan en el intestino, hay adelgazamiento, diarrea con heces pastosas, viscosas y malolientes, mal estado general, anorexia y disminución del consumo de agua.
Las aves pasan mucho tiempo acurrucadas en el suelo, con los ojos cerrados, el cuello doblado y la cabeza apoyada sobre el buche. Las plumas están erizadas y manchadas alrededor de la cloaca y la piel y las mucosas visibles están pálidas. Algunas aves pierden peso, adelgazan extremadamente y mueren.
En las infecciones por especies localizadas en esófago y buche, las aves están decaídas, débiles y delgadas. Se mueven solo cuando se las molesta y con paso inseguro. A veces adoptan postura de pingüino, descansando sobre los tarsos.
Extienden y retraen sus cabezas y cuellos como en un intento de deglutir o de eliminar una obstrucción.
Un pequeño número de Capillaria no produce lesiones, pero una cantidad importante da lugar a una inflamación de la mucosa de grado variable, desde catarral a cruposa (tos), con formación de membranas pseudodiftéricas.
En las infecciones por C. contorta y C. annulata se hallan engrosadas las paredes del esófago y buche, con la mucosa recubierta de un exudado granuloso o coposo y, especialmente en los pavos, el buche puede contener un líquido de olor fétido, que queda detenido en ese órgano por la obstrucción de la luz debida al engrosamiento de las paredes.
Con las especies C. caudinflata y C. obsignata, el intestino delgado se observa inflamado y la mucosa destruida y la luz intestinal más o menos obturada por las escaras de mucosa desprendidas. La mucosa puede presentar petequias o enrojecimiento difuso. Los ciegos afectados por C. anatis presentan lesiones similares a las causadas por otras especies en el intestino delgado y el contenido de los ciegos es fuertemente viscoso.
Se establece por lo general en la necropsia, examinando los órganos previamente lavados en los que se localizan los parásitos. Mediante coprología pueden descubrirse los huevos de forma característica y, mediante recuentos, se puede juzgar la importancia de la parasitación.
Debe juzgarse teniendo en cuenta la importancia de la infección que las aves soportan. En cualquier caso, las infecciones moderadas o intensas pueden dar lugar a graves repercusiones económicas.
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