Distribución de las plumas en ala de la gallina

El proceso natural por el que las gallinas cambian su plumaje se conoce como muda. Las gallinas, en este lapso, cambian las plumas viejas por unas nuevas, lo que implica un importante gasto de energía y una reducción momentánea de la cantidad de huevos que ponen.

Este procedimiento tiende a ocurrir entre el final del verano y el otoño, y puede extenderse durante semanas o meses, en función de la gallina y sus condiciones particulares.

¿Qué es la muda en gallinas?

Las aves presentan el cuerpo recubierto de plumas; cada parte de su cuerpo dispone del tipo de plumas adecuado a la función correspondiente. Las protegen, cubren, manteniendo el calor corporal, y sirven para el vuelo, pero hay que renovarlo; este proceso se le conoce como la muda.

La muda es un proceso natural en las gallinas a través del cual las aves cambian su plumaje. A lo largo de este lapso de tiempo, las gallinas mudan sus plumas viejas y producen unas nuevas, lo que implica un gasto energético elevado y una reducción temporal en la cantidad de huevos que ponen.

A nuestra gallina o aves les ha quedado como vestigio de sus ancestros, los dinosaurios, las escamas que son plumas modificadas y relegadas únicamente a metatarsos y dedos donde las conservan. El elemento más representativo de las aves es el plumaje dentro de su estructura.

Ejerce múltiples funciones, entre las que predominan la endotermia u homeotermia (que mantienen su temperatura corporal autónomamente, independiente de la temperatura ambiental que haya) y el vuelo.

Al observar el plumaje de nuestras gallinas, ellas nos suministran datos muy variados, que debemos tener en cuenta para una explotación razonable de las mismas, como medio para apreciar cuándo comienza la muda, el tiempo empleado y la evolución de la misma, y fijarnos en las plumas de las alas con los cambios sucedidos en la muda.

Normalmente, la muda empieza desde finales de verano y principalmente durante el otoño.

La caída y nacimiento de la pluma se suceden con cierto orden, empezando por la cabeza y siguiendo por el cuello, pecho, cuerpo, alas y cola. Las plumas nuevas comienzan a salir inmediatamente que caen las viejas.

Todo ello, según su estructura y colores, las plumas brindan distinta tolerancia al desgaste producida por los agentes ambientales que ejercen sobre ellas; claro está, para conservar su funcionalidad deben ser periódicamente reemplazadas; a esta acción se le llama muda.

Una de las principales funciones de la muda es cambiar o reemplazar el plumaje gastado, pero se consigue también adaptar el aspecto del ave a las diferentes etapas, como cortejo, jerarquía, que son vitales para ellas y anuales.

Podemos clasificar o dividir la muda del plumaje de las aves en muda corporal y de vuelo, que lo van a efectuar de diferente forma, pero con una sincronía en la pluma caída y nacida para no quedar partes del cuerpo de la gallina desprotegidas totalmente.

La muda de las gallinas se ejecuta de distintas formas o fases; todo depende de las necesidades y el nacimiento del ave. Ellas se ven obligadas a intercalar entre las distintas fases de su ciclo biológico anual la muda, para no juntarlas con otras épocas de un requerimiento energético como es la reproducción.

Durante este período se produce un gran estrés psíquico en las gallinas, y son propensas a problemas de enfermedades en condiciones pésimas, comparables a la escasez de alimentos o la limpieza de las instalaciones.

Las plumas nuevas se distinguen con facilidad de las viejas; para ello basta apreciar que son más anchas, su cañón es grande, lleno y blando, aparecen limpias y brillantes, mientras que las viejas tienen forma más puntiaguda y están como gastadas, con cañones duros, pequeños y casi transparentes.

Las ponedoras persistentes, que inician la muda tarde, producen más plumas al mismo tiempo: dos, tres y cuatro, según la velocidad de la muda, y de esta manera la completan antes.

En este caso, cuando nos encontramos con plumas primarias de la misma longitud, se consideran como una sola, para calcular el tiempo desde que se originó la muda. Es más, incluso las buenas ponedoras no siempre mudan todas las plumas primarias, lo que, unido a la rapidez simultánea de formación de las otras, acorta mucho el período de muda.

Se considera que la muda puede ser temprana, mediana y tardía. En las malas ponedoras, la muda se presenta temprano, y el proceso es muy lento y poco perceptible. Tampoco reanudan la puesta más pronto que las que mudan tarde, no empezando su segundo año de puesta hasta diciembre-enero, por lo que permanecen improductivas unos cuatro meses. La explotación de las que presentan muda mediana es por lo general beneficiosa.

Las ponedoras persistentes, que continúan poniendo avanzado el verano, inician su muda tarde; solamente dejan de poner de dos a tres meses.

En estas aves de muda tardía, las plumas caen rápidamente y su plumaje se presenta tosco y desordenado, no tardando en recubrirse rápidamente el cuerpo con las plumas rudimentarias.

En estas gallinas es casi simultánea la terminación de la muda y la entrada en producción de huevos, haciéndolo tan pronto como las que comenzaron la muda temprana. Estas aves son buenas en vitalidad y producción elevada; hay que cuidarlas.

Excepcionalmente, en gallinas muy buenas ponedoras, solo cuatro o cinco semanas son las que permanecen sin poner, y comienzan a hacerlo de nuevo antes que la pluma nueva esté completamente desarrollada.

Cuando hacemos la selección de las gallinas ponedoras al final del primer año, el aspecto del plumaje nos orientará sobre la persistencia de la puesta. Las muy persistentes, por sus visitas al ponedero y tener la pluma aún vieja, estarán como ajadas, secas en su base, raídas y sucias, mientras que en las malas ponedoras se presentará el plumaje brillante y lustroso.

Hay circunstancias que se estiman influyen en la muda y cuyo efecto es anticiparla, retrasarla o provocar su presentación fuera de la época normal. La alimentación inadecuada, la falta de vitalidad anticipa la muda; la buena alimentación la aplaza.

Tipos de muda en gallinas (clasificación completa)

La muda de las gallinas puede clasificarse en función de su origen y rasgos, ya que existen distintos tipos:

  • Muda natural: Sucede de manera estacional, típicamente entre el final del verano y el otoño.
  • Muda forzada: Inducida por el manejo del criador, usualmente con el fin de optimizar la producción.
  • Muda parcial o progresiva: No tiene un impacto simultáneo en todo el cuerpo.

Ciclos de muda: El cúmulo de todas las mudas que sufre una gallina durante su vida se le llama así, siendo característico de cada raza, pudiendo sufrir variaciones, bien en grupo o individuales dentro de la misma. Las gallinas portan varios plumajes, característicos de la edad, sexo o época del año.

Plumaje juvenil: Ya los pollitos salen del huevo cubiertos de plumón, que rápidamente comienza a ser sustituido por el juvenil. En muchas razas, este plumaje juvenil es sustituido durante la época postnupcial mediante una primera muda parcial, con la que el ave cobra un aspecto similar al de los adultos, la cual mantendrá durante el periodo invernal, hasta la primavera, época prenupcial, en la que otra muda parcial le suministrará el plumaje reproductor.

Muda parcial: La mayor parte de las gallináceas experimentan otra muda anticipadamente a la época de cría. Normalmente afecta solo a plumas del cuerpo, con lo que cambia el porte del ave para desempeñar su función de ponedora o reproductora. Consigue al mismo tiempo adaptar su plumaje a la estacionalidad climática.

En ocasiones, la pollita procedente de incubaciones tempranas, que ha llegado pronto a su madurez sexual, se presenta al llegar el otoño después de un breve periodo de puesta; suele pasar en la raza Castellana negra por ser muy prolífica.

Se produce una muda parcial en las plumas del cuello, la cola y en una o dos primarias que nunca alcanzan su completo desarrollo. Durante esta muda parcial, cesa la producción. Por lo tanto, hay que intentar regular la incubación natural (cluecas o lluecas) y la artificial de incubadora para evitar que esta muda se presente.

Muda por desgaste: Para adquirir el plumaje nupcial, no siempre es necesario realizar una modificación de plumas. Muchas aves lo hacen por desgaste del plumaje invernal, en el que no se produce un cambio real de ellas. En nuestros corrales nos hemos fijado en que en distintas zonas del ave tiene plumas de diferente tonalidad o decoloraciones y también en el brillo de las mismas, produciéndose un desgaste o rotura apreciable en las puntas; esas plumas son las que van a cambiar por el desgaste de las mismas.

Muda total: La mayor parte de las gallinas muda mayoritariamente todo el plumaje al menos una vez al año. Cuando se produce este cambio total, hablamos de que la gallina corta su ciclo de puesta y todos sus recursos los utiliza para llevar a cabo el cambio de sus plumas.

En la muda total o completa, cada zona de plumas se actualiza como un conjunto, con una rapidez y duración programada, es decir, que cada pluma crece en el sitio donde está localizada su predecesora, pero con un cierto intervalo de tiempo, en referencia a las contiguas.

De esta manera podemos intuir que una pluma se demora con la contigua, hasta que haya crecido un poco para caerse y dejar crecer a una nueva. De esta forma, se produce una especie de renovación de todo el plumaje, en todos los diferentes sectores corporales del ave.

En este estado, el ave necesita sus recursos propios y los que les podamos dar nosotros a mayores, es decir, no cortar la cantidad de alimentos en la dieta, porque como no nos producen huevos, pues se la recortamos.

Eso es un error del avicultor de antaño; este proceso tiene repercusiones significativas en el metabolismo de las gallinas. La producción de nuevas plumas requiere considerable producción de energía. La pérdida progresiva del plumaje corporal en las gallinas disminuye su capacidad aislante, necesitando más energía para controlar su temperatura.

Por ello debemos aportar nutrientes adecuados a la dieta con muchas proteínas, grasas (semilla de girasol, maíz) y un complejo vitaminado que les ayude para compensar el desgaste que tienen que hacer de sus recursos propios durante tres meses.

Esta muda es la más importante tanto para nuestras gallinas como para nosotros; de ello depende la recuperación del ave y cómo se comportarán en la nueva puesta y en el ciclo reproductor.

En ciertas situaciones, el análisis de la muda del ala hace posible determinar la capacidad reproductiva de una gallina; es un procedimiento más técnico que puedes examinar con detalle aquí.

¿Cuándo mudan las gallinas?

Las gallinas normalmente mudan una vez por año, usualmente entre el final del verano y el otoño. Esta situación está vinculada con la reducción de las horas de luz y las alteraciones hormonales que experimenta el ave.

La muda puede durar entre unas semanas y varios meses, lo cual depende de la alimentación, la edad y la salud del ave.

Siempre ha sido muy discutido el problema de la relación existente entre la muda y el cese de la puesta. La realidad es que hay una íntima conexión entre ambos procesos, y ello sugiere la idea de que los elementos que emplea la gallina en la producción de huevos se utilizan durante la muda en la formación de la pluma.

Generalmente, cesa la puesta cuando comienza la muda de las plumas de las alas, y ya no se reanuda hasta que se completa. De aquí la importancia que tiene para la identificación de las buenas ponedoras. El cese de la puesta se puede explicar porque el estado en el ave es tal que el organismo no puede soportar, al mismo tiempo, la producción de huevos y la formación de la pluma.

La muda supone un gran gasto de energía de la gallina, empleado en la formación de la nueva pluma; para darnos una idea de ello, baste considerar que el peso de todas las plumas de un ave representa la quinta parte del peso total de su cuerpo.

Y no podrá realizar con normalidad sin un deterioro del organismo, si no le proporcionamos, con la alimentación o dieta, los elementos constitutivos necesarios para el plumaje.

Experiencias realizadas por estudiosos de la materia ya en 1940, como Penquite, Thompson y Heller, sobre el desarrollo del plumaje en los pollos, y en las que usaron más de cien combinaciones de varios granos en la dieta, proteínas de origen animal y vegetal, vitaminas y minerales.

Demostraron que el empleo de un solo grano como alimento produce un plumaje peor y que las raciones bajas en proteínas son poco satisfactorias, dando mejores resultados las mezclas de proteínas de distinto origen que las obtenidas de uno solo.

Se ha comprobado que, para la formación de la pluma, es preciso un aminoácido denominado cistina; su presencia en las raciones, en cantidad suficiente, da lugar a un ahorro en el consumo de proteínas.

Las sales minerales son necesarias para que entren a formar parte de la ración en elevada proporción, y cuidaremos que el aporte de vitaminas esté suficientemente asegurado en la muda, especialmente en lo que se refiere a las vitaminas A, D y riboflavina.

Las necesidades de vitamina D se cifran en 60 a 80 unidades por cada 100 gramos de alimentos, especialmente si no reciben en buena parte del tiempo la beneficiosa acción de la luz solar. Las de riboflavina se estiman en 130 unidades.

La forma de administración de los alimentos será semejante a la utilizada durante otras épocas, es decir, a base de mezclas de granos y mezclas secas, como habitualmente se hace durante todo el año.

Las mezclas de granos, como ejemplo, pueden estar constituidas de la siguiente manera para 10 kilos:

Mezcla Grano en la dieta

En la mezcla seca, lo mejor que podemos hacer es proporcionarle a nuestras aves un buen pienso equilibrado en su mezcla de una marca comercial, que nos dé garantía de su composición y fabricación, en el cual ya vienen incluidos todos los minerales, vitaminas, proteínas, etc.

En cuanto a la manera de distribuirlos, la mezcla seca (pienso) se tendrá a disposición de las gallinas durante todo el día, y a mediodía se les dará una ración abundante de verde, muy importante (trébol enano, berza, alfalfa, etc.).

La mezcla de granos se suministra en pequeñas cantidades en las primeras horas de la mañana y más abundante al atardecer, esparciéndola sobre la cama (viruta, paja); las gallinas se encargarán de buscar y escarbar para conseguir los granos, haciendo ejercicio al mismo tiempo.

¿Por qué las gallinas pierden plumas? (causas y soluciones)

No siempre la pérdida de plumas en gallinas es solo por la muda natural. Hay otras razones que pueden hacer que una gallina esté desplumada:

  • Mudanza natural.
  • Cambios en el medio ambiente o estrés.
  • Alimentación deficiente.
  • Parásitos externos.
  • Picoteo entre gallinas.

Para prevenir situaciones más problemáticas en el gallinero, es fundamental determinar la causa para poder aplicar la solución apropiada.

Con frecuencia se ven gallinas o grupos de gallinas desplumadas y los que no saben de ello, creen que es que están en muda, pero no siempre están en lo cierto.

Sin tener nada que ver con la muda, las gallinas, como todas las aves domésticas, pueden desplumarse en cualquier momento del año por efecto de ciertos parásitos, como el ácaro de la pluma y la polilla del plumaje.

Que destruyen las barbas de las plumas, dejándolas solo el tubo o cañón y el raquis, y aun ocasionando la caída completa de la pluma, que, naturalmente, se substituye por otra que nace tras ella y que a su vez es destruida por el parásito, quedando así desplumadas las aves gran parte del año.

Otras veces, ese desplume obedece al picaje, un vicio muy común entre las gallinas que se tienen clausuradas en poco espacio y sin la alimentación adecuada. 

Que tiran o arrancan las plumas unas a otras e incluso se las comen, por el poquito de grasa que llevan en el tubo o la gotita de sangre que se puede producir al arrancarla.

Este vicio es algo terrible, porque cuando se generaliza en el gallinero, ya no hay quien lo contenga.

El avicultor debe separar la primera gallina en la que observe esa conducta como único remedio de combatirla; cabe el dejar sueltas las gallinas en pleno campo, no solo porque así se distancian unas de las otras, sino porque también, al recrearse en la busca de hierbas e insectos, se entretienen y pierden así ese vicio en poco tiempo.

Otra manera de tenerlas controladas es colocar fruta o brochetas de verduras colgadas, para que estén ocupadas o entretenidas y se olviden de desplumar a las compañeras.

Hay que tener esto presente para no confundir la muda normal y anual con el desplume por vicio o como efecto de afecciones parasitarias.

¿Cómo afecta la muda a la puesta de huevos?

Las gallinas tienden a dejar de poner huevos o a disminuir drásticamente su producción durante el proceso de muda. Esto ocurre porque el organismo prioriza la renovación del plumaje frente a la reproducción.

Cada nueva pluma en crecimiento está irrigada por pequeños vasos sanguíneos que la alimentan hasta su completo desarrollo. Una vez formada, estos vasos se atrofian. Este proceso supone un gran desgaste energético para el ave, lo que explica la caída en la puesta durante este periodo.

Por este motivo, es fundamental cuidar la alimentación de la gallina durante la muda, evitando reducir su dieta aunque deje de poner huevos, ya que en este periodo necesita un mayor aporte de nutrientes.

Una vez que el proceso ha terminado, la gallina va recobrando de manera gradual su habilidad para poner huevos, a menudo con una mejora en la calidad del huevo.

Entender el proceso de muda en gallinas posibilita mejorar su cuidado y prevenir errores frecuentes en este relevante proceso en la vida del ave.

Preguntas frecuentes sobre la muda de la gallina

 

¿Es habitual que las gallinas cesen de poner huevos en el periodo de muda?

Sí, es totalmente normal. La muda es un proceso en el que el organismo da prioridad a la renovación de las plumas, lo que provoca una reducción o interrupción de la puesta.

¿En qué estación del año las gallinas mudan?

Por lo general, mudan entre el final del verano y el otoño, cuando disminuye la cantidad de horas de luz.

¿Cuánto tiempo tarda la muda en las gallinas?

La muda suele durar entre tres semanas y varios meses, según la edad, la salud y el tipo de alimentación del ave.

¿Cómo saber si una gallina está mudando o enferma?

Lo más probable es que la gallina esté mudando si pierde plumas de manera gradual, sin tener heridas ni síntomas de enfermedad. Si se observan lesiones o conductas anormales, puede tratarse de otro tipo de problema.

¿Qué tipo de nutrición requieren durante la muda?

Dado que la formación de nuevas plumas requiere mucha energía, precisan una alimentación abundante en nutrientes y proteínas.

 

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