Enfermedad de Newcastle

Enfermedades Víricas

Newcastle ave con depresión severa.
Newcastle ave con depresión severa.

Esta foto fue tomada 3 días después de la inoculación experimental con el virus de la enfermedad de Newcastle velogénica viscerotrópica. Esta ave está mostrando signos de depresión severa.

Newcastle ave con tortícolis.
Newcastle ave con tortícolis.

Los pollos infectados con el virus de Newcastle viscerotrópica neurogénica pueden presentar una variedad de síntomas neurológicos. Aquí, el ave muestra tortícolis, y una torsión lateral de la cabeza y el cuello.


 

Es una enfermedad vírica aguda, que puede cursar con sintomatología digestiva, respiratoria y/o nerviosa.

 

La enfermedad afecta a las gallinas a cualquier edad. Debido a su grave incidencia económica, son muchos los países que han incluido la enfermedad de Newcastle como de declaración obligatoria.

 

Así, en los países miembros de la Comunidad Económica Europea es obligatoria su declaración y en caso de su aparición deben tomarse medidas drásticas de sacrificio, in-movilización y vacunación para impedir la propagación de la misma.

 

 


 

El agente causal de esta enfermedad es un paramixovirus que es un virus RNA.

 

El periodo de incubación de la enfermedad de Newcastle puede variar de dos a once días, siendo la media de cinco o seis días.

 

El tiempo de incubación y gravedad del proceso desciende paulatinamente con la edad y grado de inmunidad, pasiva o activa.

 

Los síntomas que pueden presentarse se pueden resumir en cuatro grandes grupos :

 

- Generales :

Postración, somnolencia, indiferencia a los estímulos externos, cresta amoratadas, descenso marcado del consumo de pienso y agua, descenso de la producción de huevos…

 

- Digestivos :

En pocas horas un efectivo puede presentar deposición líquida que evoluciona hacia una diarrea profusa grisácea o incluso de color rojizo.

 

- Respiratorios :

Los movimientos respiratorios aumentan, la respiración se hace dificultosa teniendo necesidad el animal de abrir la boca para impulsar más aire. Presentan estertores, y avanzado el estado de la enfermedad, aparece flujo nasal.

 

- Nerviosos :

Esta sintomatología es muy característica de la enfermedad y en algunos casos predominan sobre los antes citados. El ave presenta temblores crónicos y espasmos, parálisis de las patas y alas.

 

Probablemente las lesiones más importantes se den en el tracto digestivo. En la pared del intestino, sobre todo en la parte posterior del duodeno, yeyuno e ileón se encuentran hemorragias de color púrpura o rojo oscuro asociados a necrosis.

 

En el aparato respiratorio aparece en algunos casos, un exudado catarral o seroso en las partes altas, laringe y traquea, y en las partes anteriores al pulmón pueden presentarse formas neumónicas.

 

Al tratarse de una enfermedad vírica no hay, por ahora, tratamiento efectivo y lo máximo que se recomienda en casos de aparición en una explotación es la administración de antibióticos de amplio espectro para evitar en lo posible los efectos nocivos que puedan ocasionar los gérmenes oportunistas que complican el problema principal.


Las clases de vacunas existentes son :

 

- Vivas :

A base de cepas lentogénicas B1 y La Sota. a base de cepas mesogénicas.

 

- In activadas :

Con hidróxido de aluminio con aceites minerales.

Actualmente se alternan vacunas vivas e in activadas para conseguir una alta protección.

 

El empleo de vacunas vivas a base de cepas lentogénicas se realiza en pollitos, ya que se ha demostrado que hace falta un estímulo algo mayor para iniciar el proceso de formación de anticuerpos.

 

Una vez obtenidos en un ave unos títulos a base de vacunas vivas, se inoculan las vacunas in activadas, con lo que se consigue una elevación y duración de estos títulos en suero, capaces de defender las infecciones de campo del virus de la enfermedad de Newcastle.

 

Las modernas vacunas absorbidas en aceites minerales han supuesto un avance considerable frente a los antígenos de vacunas in activadas y absorbidas en hidróxido de aluminio, ya que los primeros confieren unos títulos protectores mucho más duraderos que los segundos, lo que hace posible reducir el número de vacunas que se deben administrar para obtener una protección segura del animal.

 

Las formas de administración de las vacunas son las siguientes :

 

- Vacunas vivas :

Vía ocular, Vía oral, Vía intramuscular, Vía aerógena, mediante nebulización del virus.

 

- Vacunas inactivas :

Vía intramuscular, en pechuga o muslo. Vía subcutánea, parte superior del cuello.

 

 

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